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Los presidentes de Paraguay y Brasil, Mario Abdo Benítez y Jair Bolsonaro conversaron telefónicamente este viernes para analizar la fecha de reapertura del Puente de la Amistad, que une a los dos países a través del río Paraná, clausurado por la pandemia desde hace seis meses.

El paso fronterizo une la Ciudad del Este (Paraguay) con Foz de Iguazú (Brasil), en la triple frontera donde también se encuentra Puerto Iguazú (Argentina).

Ambos mandatarios "mantuvieron este viernes una conversación telefónica para acordar los detalles finales para una apertura gradual de los puestos fronterizos", señaló un informe oficial divulgado por la Presidencia de Paraguay.

La reapertura del puente sería antes del 15 de octubre, precisó el reporte gubernamental.

Abdo dijo a Bolsonaro que está preparado para la reapertura en base a un plan experimental de tres semanas "solo para actividades comerciales".

En Paraguay se habilitará un cordón sanitario desde la cabecera del puente y hasta un radio de 30 km dentro del territorio, como medida de prevención de contagios.

"El presidente Bolsonaro manifestó que están a la espera de los informes de las instituciones técnicas competentes para concretar la habilitación", agregó el comunicado.

Ambos jefes de Estado podrían reunirse el día fijado para la reapertura en una de las cabeceras del puente, indicaron portavoces del Gobierno en forma extraoficial.

Abdo y Bolsonaro también podrían visitar las obras de un segundo puente binacional en construcción unos 7 km aguas abajo del actual paso fronterizo y que estaría terminado dentro de dos año, agregaron.

Se prevé que el puente reabrirá entre las 05:00 hasta las 14:00 para el ingreso y hasta las 18:00 para la salida de los turistas de compras.

El Puente de la Amistad es la principal puerta de entrada y salida de Paraguay, país mediterráneo.

En tiempos normales ingresan por esa vía entre 15.000 y 20.000 personas diariamente.

En Ciudad del Este, la segunda urbe más importante del país, trabajan unos 10.000 empleados que viven en Foz de Iguazú, contratados por los centenares de comercios de la zona fronteriza para atender a los turistas brasileños.

La mayoría de ellos quedó cesante por la pandemia.