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El primer ministro de Canadá Justin Trudeau se sumó el viernes a miles de personas y se arrodilló frente al Parlamento de su país en solidaridad con los manifestantes estadounidenses que marchaban contra el racismo y la brutalidad policial. 

Esta aparición pública de Trudeau, una de las pocas que ha realizado desde el comienzo de la pandemia de Covid-19, es una muestra de la dimensión que han tomado en el extranjero las protestas iniciadas en Estados Unidos luego que la policía en Minnesota matara a un hombre negro desarmado. 

"Demasiados canadienses sienten miedo y ansiedad al ver a los agentes de la ley", dijo Trudeau en su conferencia diaria más temprano ese día. 

"En las últimas semanas, hemos visto a un gran número de canadienses despertar repentinamente al hecho que la discriminación es una realidad vivida por muchos de nuestros conciudadanos y que es algo que debe terminar", afirmó. 

Trudeau, que portaba una camiseta de "Black Lives Matter", cantó, con la boca cubierta por una máscara, junto a la multitud, que ocupaba varias cuadras hasta la embajada de Estados Unidos.

Luego permaneció en silencio durante ocho minutos y 46 segundos, el tiempo que un oficial de policía blanco de Minneapolis se arrodilló sobre el cuello de George Floyd, un afroestadounidense desarmado que murió tras clamar que no podía respirar.

"Miren la diversidad de esta multitud", dijo el ministro de Familias Ahmed Hussen, quien se sumó a Trudeau en la protesta de Ottawa. "No se trata solo de canadienses negros. Son todos aquellos que dicen que las vidas negras importan". 

Protestas similares tuvieron lugar en ciudades de todo Canadá.