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El juicio por corrupción del expresidente sudafricano Jacob Zuma, cuyo encarcelamiento hace unos diez días provocó un estallido de violencia en el país con un saldo de más de 200 muertos, se reanudó este lunes con una audiencia virtual.

Envuelto en múltiples escándalos y acusaciones por corrupción, el exjefe de Estado de 79 años es juzgado en un caso de sobornos que data de hace más de dos décadas.

Su detención el 8 de julio por otro caso provocó un estallido de violencia al día siguiente en el bastión de Zuma en Kwazulu-Natal (este), que se extendió luego a Johannesburgo, con un trasfondo de desempleo endémico y restricciones por la pandemia.

Este lunes por la mañana, numerosos soldados y policías se posicionaron en el centro de Pietermaritzburgo, la capital de Kwazulu-Natal, donde está ubicado el tribunal, según el corresponsal de la AFP en el lugar. Las calles adyacentes también eran patrulladas y un helicóptero sobrevolaba la zona. Sin embargo, la audiencia fue virtual.

Zuma, con traje oscuro y corbata roja, apareció en la pantalla desde su prisión de Estcourt, a menos de un centenar de kilómetros. La audiencia, como ocurre a menudo en Sudáfrica, era televisada.

Los partidarios de Zuma se movilizan a menudo en cada uno de sus desplazamientos para apoyarlo. Están acusados de haber fomentado el caos de los últimos días, que el presidente Cyril Ramaphosa calificó de intento orquestado de desestabilizar al país.

Las autoridades sudafricanas han instaurado desde fines de junio numerosas restricciones para frenar una tercera ola particularmente mortífera de coronavirus. Entre esas medidas está la de incitar a los tribunales a celebrar sus audiencias de manera virtual.

Pero en este caso, el juez Piet Koen precisó que la decisión estaba vinculada con la inestabilidad en la provincia. De este modo se evitó que Zuma saliese de su celda.

El abogado de Zuma, Dali Mpofu, cuestionó la decisión de que la audiencia fuese virtual, argumentando que violaba los derechos constitucionales de su cliente. Por ejemplo, porque le impedía consultar a su defensa.

Mpofu explicó que los incidentes de los últimos días fueron "imprevistos" y pidió al juez postergar el juicio por "dos o tres semanas".

"Nuestros abogados están listos"

El exmandatario debe responder por doce cargos de fraude, corrupción y estafa vinculados con la compra en 1999 de material militar a cinco compañías de armamento europeas, cuando era vicepresidente.

Está acusado de haber embolsado de más de cuatro millones de rands (es decir 277.000 dólares o 235.000 euros al cambio actual), especialmente del grupo francés Thales que era una de las empresas que obtuvo jugosos contratos por un valor global de unos 3.300 millones de dólares (2.800 millones de euros)

El gigante francés de la defensa también está acusado de corrupción y lavado de dinero. Zuma, como Thales, siempre han negado esas acusaciones.

La fundación de Zuma ya había reclamado el sábado que la audiencia fuese presencial o, en su defecto, fuese aplazada.

A pesar de los numerosos escándalos de corrupción que salpicaron su presidencia, Zuma conserva una influencia real, incluyendo en el seno del Congreso Nacional Africano (ANC, según sus siglas en inglés), el histórico partido en el poder.

Este juicio ya ha sido postergado en varias ocasiones, debido a que el expresidente ha multiplicado los recursos para ellos. Durante la anterior audiencia en mayo Zuma se declaró inocente, y de inmediato el proceso se postergó.

Sus abogados reclaman también la recusación del abogado del ministerio público, Billy Downer, por parcialidad. Downer prevé por su parte citar a más de 200 testigos.

Zuma fue obligado a renunciar en 2018 tras la revelación de una serie de escándalos. Dos años antes, un devastador informe detalló cómo unos hermanos empresarios de origen indio, los Gupta, saquearon recursos públicos bajo su presidencia (2009-2018).

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