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Los italianos tendrán que respetar un toque de queda desde este viernes por la noche y los griegos deberán pedir permiso por mensaje de texto para salir de sus casas, en una Europa que vive una "explosión" de casos de coronavirus, al igual que Estados Unidos, donde se registró un récord de infecciones por segundo día consecutivo.

Desde este viernes por la noche y hasta el 3 de diciembre entrará en vigor un toque de queda entre las 22:00 y las 05:00 en toda Italia.

Los colegios secundarios de nivel superior italianos enseñarán ahora a distancia, los museos cerrarán y los centros comerciales no abrirán los fines de semana.

Lombardía, Piamonte, Valle de Aosta y Calabria fueron declaradas regiones "rojas" y de "alto riesgo" y 16 millones de italianos tendrán que respetar un nuevo confinamiento, aunque será menos estricto que el de la pasada primavera boreal.

En Bérgamo, en Lombardía, varios centenares de personas, entre ellos comerciantes, propietarios de restaurantes y algunos militantes de extrema derecha, protestaron en las últimas horas por estas restricciones y pidieron a gritos "Libertad", antes de ser dispersados por las fuerzas del orden.

EEUU el más golpeado 

Mientras espera ansioso los resultados definitivos de las elecciones presidenciales, Estados Unidos, el país más enlutado en el mundo por la pandemia, con 234.876 fallecidos, registró un récord de contagios el jueves: más de 120.000 casos en 24 horas, según un recuento de la Universidad Johns Hopkins, organismo de referencia.

En todo el mundo, la pandemia ya mató a más de 1,2 millones de personas y provocó casi 49 millones de contagios, según un recuento de la AFP basado en las cifras oficiales.

El epicentro actual de la pandemia está en Europa, donde se registra el mayor numero de contagios, según un balance de la AFP: más de 11,9 millones de casos, la mitad de ellos repartidos entre Rusia, Francia, España y Reino Unido. El covid-19 se ha cobrado además más de 297.000 vidas en el continente.

"Observamos una explosión" de contagios, señaló Hans Kluge, director de Europa de la OMS. En tan "sólo unos días ha habido un millón de casos suplementarios" en Europa, y "vemos también cómo aumenta la mortalidad poco a poco", precisó.

"Con el uso generalizado de mascarillas y un control estricto de las aglomeraciones, podemos salvar más de 261.000 vidas de aquí a febrero en Europa", estimó el responsable.