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La tensión financiera se agravó ayer en Argentina después de que el Gobierno anunciara medidas que buscan extender los plazos de deuda privada y con el Fondo Monetario Internacional (FMI), en un intento de garantizar estabilidad hasta las elecciones del 27 de octubre.

Las medidas reveladas ayer por el Gobierno argentino buscan rebajar la presión al dólar y las reservas, así como ofrecer confianza a los inversores, en medio de la incertidumbre tras la derrota del presidente Mauricio Macri en las primarias del pasado 11 de agosto ante el candidato presidencial peronista Alberto Fernández.

El inesperado resultado de las primarias que alejan las posibilidades de Macri de lograr la reelección en los comicios del próximo octubre desataron en las últimas semanas una serie de turbulencias en los mercados, que han llevado a una apreciación del dólar cercana al 30%.

En otra jornada de alta volatilidad, el precio del dólar abrió en alza, hasta tocar los 62 pesos por unidad, pero luego, a partir de la intervención del Banco Central en la plaza cambiaria, recortó su valor y cerró finalmente a 60 pesos, sin cambios sobre el cierre.

El índice S&P Merval, el principal de la Bolsa de Buenos Aires, retrocedía ayer un 4,44%, mientras los títulos públicos caían entre el 1% y el 13% y el índice de riesgo país escalaba a 2.255 puntos básicos. Ante este complejo escenario político y económico y a dos meses de los comicios, Macri, quien no da por perdida la batalla electoral, llamó a la oposición a dialogar.

“Cuanto más dialoguemos y más grande sea nuestra voluntad para lograr acuerdos, más calma y serenidad vamos a llevar a los argentinos”, dijo el presidente. Por su parte, Alberto Fernández ha guardado hasta ahora silencio sobre las medidas y se limitó a decir que el presidente “debe estar contando los días”.

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