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Refugiados rohinyás en Bangladés evitan hacerse la prueba de Covid-19 por temor a ser enviados a una isla apartada en caso de dar positivo, informaron esta semana funcionarios locales y responsables comunitarios. 

Los epidemiólogos temen los estragos que podría causar una epidemia de coronavirus en los campos de refugiados sobrepoblados ubicados en el sur de Bangladés. 

Estos albergan a casi un millón de rohinyás, minoría musulmana perseguida en la vecina Birmania, que viven en situación de extrema pobreza.

Las autoridades locales habían anunciado el martes el primer deceso oficial por coronavirus en estos campos -un refugiado de 71 años- y quieren intensificar los test para tener una mejor idea sobre la propagación del virus. 

Pero se enfrentan a un verdadero rompecabezas, ya que la mayoría de estos refugiados rechazan ser testeados por temor a ser enviados a la isla de Bhashan Char, ubicada en el Golfo de Bengala, si dan positivo por coronavirus, señaló un funcionario sanitario, bajo condición del anonimato. 

"Los rohinyás están aterrorizados", señaló esta fuente, a pesar de que "les dijimos que no serían enviados a ningún otro lado". 

Daca quiere desde hace tiempo enviar a unos 100.000 refugiados rohinyás a esa isla, apartada del mundo y muy vulnerable a las inundaciones.

Ese controvertido plan, denunciado por varias ONG y organizaciones internacionales, es además objeto de una dura oposición por parte de la comunidad rohinyá.

Recientemente, 306 rohinyás socorridos en el mar fueron instalados en la isla, convirtiéndose así en sus primeros pobladores. 

Este rumor hizo que dos portadores del coronavirus huyeran durante los últimos días del centro de aislamiento en el que habían sido internados, señaló el funcionario sanitario.

La perspectiva de ser reubicados en Bhashan Char "ha provocado un pánico generalizado entre nuestra gente", indicó Nurul Islam, un líder de la comunidad rohinyá.