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El primer ministro británico, Boris Johnson, anunció este lunes la creación de una comisión para analizar "todos los aspectos de la desigualdad", luego de las protestas raciales que sacudieron al Reino Unido en los últimos días.

En un artículo publicado en el periódico The Telegraph, Johnson dijo que había "mucho más que hacer" para combatir el racismo a pesar del "gran progreso", y argumentó que era necesario actuar sobre la "sustancia" del problema en lugar de los "símbolos".

Diversas ciudades británicas fueron escenario de protestas contra el racismo y la brutalidad policial desde el 25 de mayo, tras la muerte de George Floyd en Estados Unidos. Pero el 13 de junio grupos de extrema derecha salieron a las calles para contrarrestar esas manifestaciones.

"Es hora de que una comisión intergubernamental analice todos los aspectos de la desigualdad: en el empleo, en los resultados de salud, en el ámbito académico y en todos los demás ámbitos de la vida", escribió Johnson en el artículo, que también se publicó en línea.

Protestas por racismo en Gran Bretaña

Como parte de los reclamos, activistas han pedido la eliminación de monumentos que representan a controvertidas figuras históricas, gesto que comenzó con el derrumbe de una estatua del comerciante de esclavos del siglo XVII Edward Colston, en la ciudad portuaria de Bristol.

Las protestas se concentran en otras figuras de la historia británica, incluyendo el exprimer ministro Winston Churchill, cuya estatua está instalada fuera del parlamento. En su artículo, Johnson insistió en que la escultura de bronce del líder británico, al que activistas tachan de racista, debe permanecer en su lugar.

"Necesitamos abordar el presente, no intentar reescribir el pasado, y eso significa que no podemos ni debemos dejarnos atrapar por un debate interminable sobre qué figura histórica conocida es suficientemente pura o políticamente correcta para permanecer en la vista del público", escribió.

El primer ministro condenó a los "matones" que se reunieron en el centro de Londres el sábado para "proteger" la estatua de Churchill, que fue recubierta con un escudo. "Fue profundamente absurdo que un grupo de matones de extrema derecha convergieran este fin de semana en Londres con la misión de proteger la estatua de Winston Churchill", escribió el primer ministro de 55 años y biógrafo de Churchill.

"Fue un héroe, y espero no estar solo al decir que resistiré con cada respiro de mi cuerpo cualquier intento de quitar esa estatua de la Plaza del Parlamento, y cuanto antes se despegue su escudo protector, mejor", sentenció el mandatario.