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Con información de aa.com.tr/clarin.com/AFP

El gobierno de Río de Janeiro, el estado brasileño más visitado por turistas extranjeros, determinó el cierre de las playas y otras medidas de aislamiento para contener la diseminación del coronavirus que puso en jaque a su sistema de salud, cuadro que se repite en la mayoría de las provincias.

El Diario Oficial del estado publicó en la noche del miércoles la prohibición de permanecer en las playas y meterse al agua, de realizar shows y eventos artísticos, el cierre de las escuelas y el consumo de bebidas alcohólicas en estaciones de servicio y supermercados.

La Alcaldía, desde el 5 de marzo pasado, había prohibido el funcionamiento de bares y comercios después de las 21:00 e impuso toque de queda para las personas entre las 23:00 y las 05:00 (hora de Río de Janeiro).

La tasa de ocupación de las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) en Río es de 95%, un récord desde que se declaró la pandemia en el país en febrero de 2020, según las autoridades sanitarias.

En total 25 de los 27 estados del país tienen una ocupación igual o superior al 80% en las UCI. 

El gobernador, Claudio Castro, dijo que se desalentará el traslado de turistas durante el "feriado" que se iniciará por la Semana Santa y concluirá el 4 de abril.

El aislamiento fue votado por la Asamblea Legislativa de Río de Janeiro, que adelantó varios feriados para que se pueda extender el período de inactividad y empalmarlo con la Semana Santa.

Según el decreto, los centros comerciales podrán abrir entre las 12 y las 20 horas y están autorizadas las "actividades de organizaciones religiosas". "Yo soy el gobernador de los 92 municipios, me preocupa que la gente se vaya de Río (capital) hacia el interior" durante el período de receso.

Está previsto que sean instalados retenes en los ingresos a las ciudades para restringir el ingreso de personas ajenas a esas localidades, pero parte de estas restricciones quedan sujetas al criterio de los alcaldes.

El gobernador Castro fue criticado por el alcalde de la ciudad de Río de Janeiro, por permitir que bares y restaurantes permanezcan abiertos hasta las 23 horas.

No obstante Jair Bolsonaro insistió en que la política de confinamientos para atajar el avance de la Covid-19 "hace a los pobres más pobres" y también mata, pues lleva a muchas personas "a la depresión y el suicidio".

"Me dicen negacionista", pero "no dejan a la gente trabajar", sostuvo en una nueva crítica a los confinamientos parciales que decretaron en las últimas semanas gobernadores y alcaldes, contra los cuales el Gobierno ha presentado una demanda ante el Supremo.

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