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El acceso a los icónicos puntos turísticos de Río de Janeiro, así como a otros centros culturales y deportivos, está condicionado a partir de ayer a la presentación de un pasaporte sanitario.

Al pie del Pan de Azúcar, la fila avanzaba fluidamente para acceder a su popular teleférico, la mayoría visitantes que ya tenían en mano su carné de vacunación contra el coronavirus o en su celular un certificado de inmunización.

El pase sanitario debía entrar en vigor el 1 de septiembre pero el alcalde de la ciudad, Eduardo Paes, lo aplazó 15 días hasta que se resolvieran unos problemas técnicos en la aplicación.

El documento es obligatorio en los centros deportivos, en los cines, teatros y salas de conciertos, pero no es exigido en bares ni restaurantes./AFP

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