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Por RFI  (Con nuestro corresponsal en Moscú, Daniel Vallot, y AFP)

El décimo aniversario del inicio de la revolución en Siria está marcado por una inédita demanda por crímenes de guerra en Rusia. Por primera vez se presenta una denuncia contra los mercenarios rusos del grupo Wagner, que operan desde hace varios años en Siria. Seis de ellos están acusados de torturar y mutilar a un ciudadano sirio en junio de 2017.

Se trata de imágenes atroces que aparecieron en internet en el verano de 2017. Muestran a un hombre desarmado, golpeado y torturado hasta la muerte, antes de ser mutilado y decapitado. 

Alrededor de él, hombres en uniforme militar, hablando en ruso. Se trata de presuntos miembros de Wagner, un grupo mercenario activo en Siria desde hace varios años.

La víctima ha sido identificada por varios de sus familiares en el Líbano como Mohamad A. Y es en nombre de su hermano que se presenta la denuncia este lunes en Moscú, por un colectivo de ONG.

En un comunicado, el Centro Sirio para los Medios de Comunicación y la Libertad de Expresión (SCM), la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH) y el Centro Memorial de Derechos Humanos de Rusia afirman haber identificado y "aportado pruebas" de que los hombres de Wagner torturaron y decapitaron a un supuesto desertor del ejército sirio en 2017.

Alexander Cherkasov, miembro de la ONG Memorial, declaró: "Se trata de un asesinato atroz, de actos de tortura, que son crímenes de guerra. Y este crimen no debe quedar impune. Lo mismo ocurrió durante las guerras de Chechenia: se cometieron crímenes atroces y en algunos casos no se abrió ninguna investigación. Se necesitan grandes esfuerzos para derribar este muro de impunidad”.

Pocas chances de prosperar

Este muro será tanto más difícil de derribar cuanto que las autoridades rusas se niegan a reconocer la existencia misma de Wagner, vinculada al Kremlin. Rusia considera que no tiene ninguna responsabilidad por las acciones de estos mercenarios, ya que a sus ojos no tienen existencia legal.

Por tanto, para Memorial y la Federación Internacional de Derechos Humanos, esta denuncia es también una forma de obligar a Rusia a reconocer su responsabilidad en los crímenes cometidos en el extranjero por Wagner, que apareció por primera vez en Ucrania.

La denuncia fue enviada al Comité de Investigación, el órgano ruso encargado de las principales investigaciones penales, que ahora debe examinarla y decidir si inicia un proceso penal.

Pero la presencia del grupo se ha documentado en Siria, en Libia junto a las fuerzas del mariscal Jalifa Haftar o como "instructores" en la República Centroafricana y en otros lugares.

Aunque se tardó seis meses en constituir el caso, es poco probable que tenga éxito dada la reticencia de la justicia rusa a investigar los crímenes de sus militares.

"Por desgracia, tenemos una gran experiencia negativa con este tipo de casos en Rusia", dijo Cherkasov, cuya organización Memorial, en el punto de mira del gobierno.

Ilia Novikov, uno de los abogados de los demandantes, insiste en que la legislación rusa obliga a Moscú a investigar los delitos cometidos por sus ciudadanos en el extranjero.

Pero "el Comité de Investigación no ha iniciado labor alguna sobre el crimen en cuestión" a pesar de que tenía la información desde hace un año, dijo Novikov, citado en el comunicado.

Una primera denuncia fue presentada en 2020 por Novaya Gazeta, que identificó a un hombre en el vídeo y denunció otros abusos. Pero no prosperó.

La denuncia contra Wagner se suma a las presentadas en los últimos años por un centenar de refugiados sirios contra altos cargos del régimen de Bashar al Assad en Alemania, Austria, Noruega y Suecia.

 

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