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Los senadores rusos adoptaron este miércoles una nueva ley que, según la oposición, está destinada a acallar las voces disidentes antes de las legislativas de septiembre, en un contexto de redadas y detenciones crecientes contra los detractores del Kremlin.

El Consejo de la Federación, cámara alta del parlamento, aprobó por 146 votos a favor y uno en contra, el texto que prohíbe las candidaturas, en cualquier elección, de personas que hayan colaborado con organizaciones "extremistas y terroristas".

La ley debe de ser firmada por el presidente ruso Vladimir Putin, para que entre en vigor.

Esta nueva ley es vista por los críticos del gpbierno como una nueva herramienta que toma por blanco a los partidarios del opositor encarcelado Alexéi Navalni.

La fiscalía ha pedido a la justicia que clasifique estas organizaciones como "extremistas", porque pretenden "desestabilizar la situación social" en Rusia.

Hay pocas dudas sobre dónde terminará este proceso, visto que la red de oficinas regionales del activista ya ha sido clasificada de "extremista" por los servicios financieros reguladores.

El equipo de Navalni ha denunciado el deseo del Kremlin de neutralizar su movimiento y de acallarlo antes de las elecciones del 19 de septiembre, en un momento en que el partido en el poder, Rusia Unida, cae en los sondeos de intención de voto, pese a la popularidad de Putin. Su declive se debe fundamentalmente a la situación financiera complicada y a los múltiples escándalos de corrupción.

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