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En Rusia, las autoridades culpan del alza de casos de Covid-19 en Moscú y otras ciudades a la imprudencia, las bajas tasas de vacunación y las mutaciones.  Tanto la capital rusa, con 124 decesos en las últimas horas, como San Petersburgo, con 110, superaron este lunes sus respectivas marcas diarias de fallecidos por el coronavirus, que habían alcanzado durante el fin de semana (114 y 107 respectivamente).

El país confirmó la pasada semana 20.093 nuevos casos de coronavirus en un día, el número más alto desde enero. El 90% de los nuevos casos según algunos medios se deben a esta nueva variante Delta. 

En este contexto, desde este lunes, los cafés y restaurantes de la capital rusa sólo permitirán la entrada a los que puedan presentar un código QR que demuestre que han sido vacunados que han pasado la enfermedad o que tienen una prueba PCR negativa.

El restaurante Birds, en el centro de Moscú, ha sido uno de los primeros en sumarse en modo experimental. Artiom, estudiante de 22 años, es uno de sus clientes y está contento con la idea. 

“Aquí me siento absolutamente seguro, la probabilidad de infectarme aquí es casi nula. Las autoridades dan la oportunidad a una pequeña empresa de funcionar incluso a pesar del virus”. “El formato sin covid es un plus”, agrega

Ante esta tercera ola, el alcalde moscovita insiste en hacer la vacunación obligatoria para una serie de profesiones. Camareros, taxistas, conductores y hasta un 60% de los que trabajan de cara al público tengan que vacunarse obligatoriamente. 

Para contener el avance de la enfermedad, Moscú impuso además el retorno al teletrabajo de parte de la población. Pero un confinamiento general, como el que se aplicó a inicios de 2020, no está contemplado actualmente en esta ciudad de 12 millones de habitantes.

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