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Cecilia Nicolini, asesora del presidente Alberto Fernández y encargada de negociar la compra de vacunas con los laboratorios extranjeros, envío un email el 7 de julio con el que intentó presionar al Fondo Ruso de Inversión Directa, reclamándole por la demora en la entrega de segundas dosis de la vacuna Sputnik V, sin embargo, según fuentes del área de la salud, ese email no fue leído nunca por la institución rusa, informó hoy el diario argentino Clarín.

Se menciona además que en Moscú no tomaron en cuenta el pedido de Nicolini, y que el envío de vacunas que llegó pocos días después -que incluye algunas dosis del segundo componente- fue remitido solo cuando las autoridades rusas consideraron que era pertinente hacerlo.

En Rusia, en los últimos meses, se desató una controversia dentro del gobierno de Vladimir Putin por el destino de la Sputnik V. Varios funcionarios del Ministerio de Salud de la Federación de Rusia prefieren que el Fondo Ruso de Inversión Directa deje de exportar los componentes uno y dos de la Sputnik V ya terminados y que, en todo caso, se vendan a otros países los principios activos para que se termine el proceso de filtrado y envasado fuera de Rusia.

La idea de ese sector del gobierno de Putin es privilegiar la vacunación de los ciudadanos rusos, ya que el país, que fue muy afectado por la pandemia en 2020, tiene porcentajes de vacunación muy bajos a pesar de que logró desarrollar una vía de inoculación muy efectiva.

Además de las plantas en Corea del Sur y en India, la Sputnik V ya se está fabricando en Argentina, en donde se recibe el principio activo y se filtra y envasa en una planta que el laboratorio Richmond alquiló a ese efecto.

En estos días, el presidente de Richmond, el empresario argentino Marcelo Figueiras, está en Rusia negociando con el Fondo Ruso de Inversión Directa para que le envíen partidas suficientes de los principios activos necesarios para fabricar los dos componentes de la Sputnik V.

De todos modos, el plan a mediano plazo de Richmond es que en algún momento deje de ser necesario esperar esos envíos rusos, para poder fabricar desde cero la vacuna en el país.

Sin embargo, desde el Gobierno argentino aseguraron que el Fondo Ruso de Inversión Directa sí leyó la carta, pero que no existe constancia de la respuesta porque esta se hizo "de manera telefónica", y la prueba de ellos es que el  lunes llegan 500 litros (el equivalente a 800 mil dosis) del componente dos y la semana que viene otros 500 litros para ser producidos en Richmond, según un funcionario del gobierno de Fernández.

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