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Rusia anunció este miércoles el inicio de una expedición destinada a medir el nivel de radioactividad que desprende un submarino nuclear que naufragó en los años 80 y está en el fondo del mar de Noruega.

Este submarino soviético, el K-278 "Komsomolets", sufrió un incendio que provocó la muerte de 42 miembros de la tripulación y está hundido a 1.600 metros. El accidente hizo temer un nuevo Chernobil ya que el aparato estaba equipado con un reactor nuclear.

Desde entonces, el pecio es vigilado por científicos rusos y noruegos, que realizaron una expedición en 2019 que confirmó un escape de productos radioactivos en el agua, que no representaba sin embargo ningún riesgo para seres humanos ni peces.

Una nueva expedición salió el martes de la ciudad rusa de Arkhangelsk para "recolectar informaciones" y "evaluar las posibles consecuencias de la contaminación provocada por estos productos radioactivos", según un comunicado de la agencia meteorológica rusa Rosguidromet, publicado el miércoles. La expedición regresará el 5 de junio.

En 2019, los expertos estimaron que el nivel de contaminación radioactiva del agua era 800.000 veces superior a los niveles normales en algunas muestras mientras que otras presentaban un nivel habitual.

También se percibió una especie de "nube" que escapaba de un conducto de ventilación submarino, en un lugar donde los expertos ya habían detectado un escape en los años anteriores.

El incendio del "Komsomolets" fue provocado por un cortocircuito, cuando navegaba en aguas internacionales, a unos 500 km de la costa noruega. El sumergible activó el dispositivo de urgencia para emerger y logró llegar a la superficie. Decenas de miembros de la tripulación huyeron de las llamas arrojándose al agua helada. Un total de 42 fallecieron y 27 se salvaron.



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