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Estados Unidos y Rusia reanudaron este lunes en Viena las negociaciones  sobre el control de armas nucleares, un diálogo amenazado desde el principio por la insistencia de Washington de incluir a China, idea que Pekín rechaza.

Las delegaciones llegaron al Palacio Niederösterreich, en el centro de la capital austríaca, sede de las negociaciones que podrían durar varios días.

El embajador Marshall Billingslea, representante del presidente estadounidense para asuntos de desarme, y el viceministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Sergei Riabkov, conversarán sobre el tratado bilateral New START (Nuevo START), concluido en 2010 y que expira el 5 de febrero de 2021, justo después del fin del actual mandato de Donald Trump.

El New START o START III (Tratado de Reducción de Armas Estratégicas), que se inscribe en el marco del desarme progresivo previsto por el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP, por sus siglas en inglés) de 1968, limita el número de lanzadores misiles nucleares estratégicos a 700 y el número de ojivas nucleares a 1.550.

Rusia pidió que se abrieran negociaciones desde finales de 2019, pero hasta ahora  la administración Trump había planteado como condiciones incluir a China en las conversaciones.

"Nuestro mayor problema es la falta de transparencia de China", dijo el viernes Robert Wood, representante de Estados Unidos en la conferencia de desarme de Ginebra, a la red CBS.

"El arsenal chino se duplicará en los próximos diez años. Por supuesto, esto nos preocupa mucho", agregó.

Por su parte, Riabkov dijo a la agencia Interfax el sábado que "prolongar New START sería correcto y lógico, pero el mundo no solo gira en torno a este tratado".

Rusia y Estados Unidos aún poseen más del 90 por ciento de las armas nucleares del mundo, según el último informe del Instituto Internacional de Investigación de Paz de Estocolmo (SIPRI).

Washington tiene en 2020 unas 5.800 ojivas nucleares y Moscú unas 6.375, al tiempo que China dispone de 320, Francia 290 y el Reino Unido 215, según el instituto sueco.

China, que considera que su arsenal es mucho más bajo, se niega a participar en negociaciones tripartitas, pero se ha mostrado abierta a discusiones multilaterales.