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Por RFI (Con Sergio Correa y Pascal Thibaut, corresponsales de RFI en Berlín)​​

Las relaciones entre el Vaticano y la Iglesia católica alemana no han sido fáciles durante mucho tiempo, especialmente con las organizaciones laicas. Pero en las últimas semanas ha surgido una rebelión sin precedentes, con la bendición de parejas del mismo sexo.

Wolfgang Rothe, sacerdote de Múnich, bendijo el domingo a una treintena de parejas: "Hoy tenemos una magnífica oportunidad de hacer públicas estas bendiciones, que suelen ser muy discretas, y darles el lugar que merecen”.

La Congregación para la Doctrina de la Fe del Vaticano no pensó, cuando reafirmó a mediados de marzo en una nota que la homosexualidad era un pecado e impedía cualquier sacramento religioso, que lanzaría indirectamente una campaña de protesta.

Un total de 110 iglesias comunales organizaron ceremonias matrimoniales abiertas "a todos los que se amen", homosexuales, lesbianas o heterosexuales, adhiriéndose a la iniciativa "El amor gana", lanzada por sacerdotes, diáconos y voluntarios.

Una participante, bendecida en Múnich con su pareja, está agradecida. "Lo encontré muy conmovedor. Tuvo palabras maravillosas y por fin nos sentimos integrados en la Iglesia", dijo.

El presidente de la Conferencia Episcopal Alemana ha criticado la iniciativa. Los grupos católicos radicales piden la excomunión de los sacerdotes que la apoyan. Las bendiciones de Wolfgang Rothe en Múnich fueron protegidas por la policía.

Los alemanes argumentaron que ya el Papa Francisco había abierto indirectamente esta puerta, aunque se sintieron frustrados ahora de no recibir su apoyo.

Muchos ven en este primer paso de los sacerdotes una vía para  celebrar pronto en las Iglesias matrimonios entre católicos del mismo sexo, un camino que parece se va haciendo inevitable .

Sacramentos “indignos”

La decisión de celebrar estas misas sacramentales en público, en algunos casos al aire libre, emana de una voluntad de los sacerdotes "que han considerado indignos los sacramentos brindados en secreto" durante años, de acuerdo a los organizadores.

A mediados de marzo, la Congregación para la Doctrina de la Fe del Vaticano publicó una nota reafirmando que consideraba la homosexualidad como "un pecado", confirmando la imposibilidad de que parejas del mismo sexo reciban el sacramento del matrimonio.

En ese contexto, 2.600 sacerdotes, al igual que muchos teólogos y laicos firmaron una petición contestando esta línea, inclusive en tanto la Iglesia católica trabaja en una reforma en el marco de un sínodo dedicado a asuntos como el celibato, los sacerdotes casados y ofrecer un espacio más amplio a laicos y mujeres.

Estos sacerdotes instaron a la "desobediencia" a través de las redes sociales. Las banderas del arcoíris, utilizadas por la comunidad de lesbianas, gais, bisexuales, transgénero, queer + (LGBTQ +) también han aparecido en las fachadas de muchas iglesias en el país, así como en Austria, otra nación con tradición católica.

"La nota de la (poderosa) Congregación además causó divisiones en el seno de la Asamblea de obispos, en que los más moderados la vieron como un intento de minar los esfuerzos de modernización por parte de la Iglesia alemana; en cambio, los conservadores la acogieron con total beneplácito.

En nombre de la Asamblea, su presidente Georg Bätzing criticó globalmente la iniciativa de los sacerdotes, afirmando que estaban enviando una "señal incorrecta", en el marco de las discusiones de reformas actualmente en curso.

El sínodo en Alemania es visto desde el comienzo como muy sospechoso por parte del Vaticano, y por los más conservadores de sus prelados, entre los que destaca Rainer Maria Woelki, arzobispo de Colonia, quien teme que separe a la Iglesia alemana del resto de la católica.

(Con informaciones de AFP)



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