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Volkswagen echó a rodar ayer su último ‘Beetle’, de un reluciente azul metálico, producido en su planta de la ciudad mexicana de Puebla y heredero de lujo del legendario sedán conocido como ‘Escarabajo’, ‘Fusca’, ‘Coccinelle’, ‘Vocho’ o simplemente ‘Peta’.

Con música de mariachis, vivas y aplausos, el último vehículo producido en la fábrica de Puebla, una de las mayores del consorcio alemán en el mundo, avanzó sobre la línea de ensamblaje para poner punto final a una producción que sumó más de 1,7 millones desde 1997. 

Decenas de trabajadores se reunieron desde muy temprano para dar los últimos toques a la flamante unidad automovilística, que ensamblaban de principio a fin en siete horas. 

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