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El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, defendió este sábado la decisión de su gabinete de imponer un cierre a Madrid y varios municipios vecinos como una respuesta "contundente" ante la evolución del coronavirus en la zona, pese a la oposición de las autoridades locales.

Desde el viernes por la noche y por al menos 14 días, los vecinos de Madrid y otras ocho localidades cercanas como Getafe, Leganés o Alcobendas sólo pueden salir de las mismas por motivos justificados, como ir al médico, ir a estudiar o trabajar, o atender a personas dependientes.

Eso sí, pueden moverse libremente dentro de su municipio para sus actividades cotidianas, con algunas limitaciones, ya que los restaurantes por ejemplo deberán limitar su aforo al 50% y cerrar a las 23h.

Unos 7.000 agentes policiales vigilan el cumplimiento de la medida en las carreteras de las zonas afectadas, so pena de multa, en virtud del estado de alarma decretado el viernes por el ejecutivo de izquierdas.

Sánchez zanjó así tres semanas de pulso con el gobierno regional madrileño, de signo conservador y opuesto a estos llamados cierres perimetrales por considerarlos punitivos.

"Nosotros siempre hemos puesto por encima de toda otra consideración la salud pública, salvar vidas", dijo Sánchez en su primer comentario al respecto, desde Guarda, en Portugal, donde participaba con miembros de su gabinete en una cumbre bilateral hispano-lusa.

Sánchez recordó que, al ser el epicentro de la segunda ola del coronavirus en España, la región de Madrid presenta una "evolución preocupante", por lo que "no podíamos quedarnos de brazos cruzados" y había que "dar una respuesta clara, contundente".

Aparte de los nueve municipios concernidos por el estado de alarma, el gobierno regional madrileño decidió este sábado aplicar a partir del lunes las mismas restricciones de movimientos en siete zonas básicas de salud que presentan una "mayor concentración de contagios por Covid-19". En éstas se aplicará, como medida adicional, el cierre de parques infantiles.

Ante el debate de nuevo vigente en Europa de si sería necesario volver a cerrar parte de la actividad económica para detener la segunda ola del virus, el homólogo portugués de Sánchez, Antonio Cósta, replicó a su lado que "la sociedad, las familias, las empresas no pueden volver a enfrentar el coste de un parón global" como el de la primavera.

"Es un coste social inmenso, y tenemos que conseguir controlar la pandemia con nuevas armas" no tan drásticas, añadió el jefe de gobierno portugués, apelando a una mayor "responsabilidad" personal y "menos imposición legal".

Ambos dirigentes coincidieron en que no se plantean cerrar la frontera, como hicieron entre mitad de marzo y el 1 de julio como parte del paquete de medidas draconianas contra el coronavirus.

España es uno de los países más impactados por el coronavirus en Europa, con cerca de 33.000 fallecidos y más de 860.000 casos diagnosticados.