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El jefe de Gobierno Pedro Sánchez comenzó ayer una negociación con los independentistas catalanes para tratar de reconducir una crisis que dura años y de la que depende su estabilidad en el poder en España, por el apoyo de un partido al ejecutivo.

El dirigente socialista recibió al presidente regional de Cataluña, el independentista Quim Torra, con quien se dieron un cordial apretón de manos antes de entrar a la sede del Gobierno central en Madrid, decorado con banderas españolas y catalanas.

Previamente, el resto de participantes pasearon por los jardines del Palacio de la Moncloa, donde quieren intentar reencauzar el conflicto que tuvo su punto cúlmine en la tentativa de secesión de octubre de 2017.

Los independentistas organizaron entonces un referéndum de autodeterminación ilegal y proclamaron una fallida república catalana que sacudió España y llevó a los líderes catalanes a la cárcel o el exilio.

Pese a la cordialidad, ninguna de las partes augura grandes resultados tras este primer encuentro.

Iniciar este foro de diálogo es la condición de uno de los dos grandes partidos separatistas, la Izquierda Republicana de Cataluña (ERC), para sostener al Gobierno en minoría de Sánchez y eventualmente apoyar sus presupuestos para 2020. (AFP)