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Con una misa de acción de gracias celebrada por el obispo de la diócesis de San Ignacio, Robert Flock, en el atrio del templo misional y poca presencia de posocas (visitantes) por la pandemia del Covid–19, la misión jesuítica de Santa Ana de Velasco, conmemoró el domingo, 265 años de fundación y su fiesta patronal, 1755–2020.

Santa Ana forma parte del circuito misional de la provincia Velasco, integrada también por las turísticas poblaciones de San Ignacio, San Miguel y San Rafael. 

Estos pueblos fundados por los misioneros jesuitas mantienen intactas sus costumbres, tradiciones y preservan una cultura viva. Los misioneros junto a los nativos chiquitanos construyeron los imponentes templos declarados por la Unesco, Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Monseñor Robert Flock, saludó que Santa Ana en el tiempo mantenga su identidad cultural, su arraigada fe católica y sus ricas manifestaciones culturales. La autoridad religiosa dijo que es la primera misa que celebra con asistencia de feligreses en varios meses, desde que comenzó la cuarentena por la emergencia sanitaria en el país.

La misa en honor a la patrona, la Virgen de Santa Ana, fue al aire libre, en el frontis del templo y contó con la participación de autoridades municipales de San Ignacio de Velasco y lugareños, que guardaron las medidas de bioseguridad y usaron tapabocas por la pandemia del coronavirus, que ha enfermado y cobrado muchas vidas en la región.

El presidente del Concejo Municipal, Roly Franco, felicitó a los pobladores  y los animó a que sigan cuidando su salud, hasta que haya la esperanza de una vacuna contra el Covid–19.

“Es una fiesta diferente en medio de la pandemia, pero tenemos la esperanza de que estos momentos difíciles pasarán para volver a la normalidad”, dijo el edil.

La misa fue animada por la orquesta misional de Santa Ana y hubo la procesión con la imagen de la Virgen y San Joaquín. (Carlos Quinquiví)