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El Senado de Brasil aprobó este viernes el estado de calamidad en el país para liberar recursos ante la crisis del coronavirus, en una inédita sesión virtual en sus 196 años de historia, presentada igualmente como la primera de su tipo en un Parlamento en el mundo.

Conectados a través de sus celulares o computadores, 75 de los 81 senadores aprobaron la medida a través del voto virtual, para evitar una propagación del Covid-19, luego del contagio de tres senadores, incluido el presidente de la cámara Davi Alcolumbre.

"El @SenadoFederal realiza la primera sesión virtual, medida inédita entre los parlamentos del mundo que encontramos para mantener la actividad legislativa en este período", escribió en Twitter Alcolumbre desde su aislamiento domiciliario.

El primer vicepresidente de Senado, Antonio Anastasia dirigió la sesión desde una sala del Senado donde se dispuso una pantalla gigante en la que podía ver y escuchar a sus colegas, que por esta ocasión hicieron discursos muy breves y dieron sus votos de forma oral.

Anastasia celebró el "tiempo récord" en el que se creó el sistema para una sesión en línea, en la que incluso votó un senador que se recupera del coronavirus en su casa y otra legisladora por llamada telefónica desde su auto.

La declaratoria de calamidad, solicitada por el gobierno de Jair Bolsonaro y ya aprobada por la Cámara de Diputados, estará en vigor hasta el 31 de diciembre y permitirá que el Ejecutivo incumpla la meta fiscal impuesta por la legislación.

Con la medida, el gobierno podrá incurrir en más gastos y agilizar la compra del material necesario para atender la emergencia sanitaria, que en Brasil dejó hasta el jueves seis muertos y más de 600 contagios.

Gobierno prevé crecimiento casi nulo en 2020 
El Gobierno brasileño redujo este viernes drásticamente su proyección de crecimiento económico en 2020, de 2,1% a un resultado casi nulo de 0,02%, debido a la crisis sanitaria mundial.

El Ministerio de Economía ya había recortado el 11 de marzo su previsión de crecimiento de 2,4% a 2,1%, en una primera evaluación del impacto de la epidemia del nuevo coronavirus en la mayor economía latinoamericana.

Esta nueva revisión dejaría a Brasil al borde de una nueva recesión, después de la de 2015-2016, de la que nunca consiguió emerger por completo.

El año pasado, el PIB de Brasil creció 1,1%, decepcionando a los mercados que habían apostado por la elección del presidente de ultraderecha Jair Bolsonaro y su plan de ajustes fiscales y privatizaciones impulsado por su ministro de Economía Paulo Guedes.

Las expectativas de repunte se renovaron después de la aprobación en octubre de la reforma del régimen de jubilaciones, una de las más delicadas socialmente, pero la pandemia surgida a fines del año pasado en China dio un duro golpe a la economía mundial.

"Teníamos una expectativa de crecimiento del PIB de 2,4% a 2,5% este año, pero el coronavirus cambió todo", afirmó Jefferson Laatus, estratega jefe del Grupo Laatus.

La crisis, que desde el punto de vista sanitario apenas empieza en Brasil (con 6 muertos y unos 600 casos declarados), afecta a este país por varios canales: el de sus exportaciones de materias primas, el de las importaciones de componentes industriales y el de la fuerte depreciación del real, que en lo que va del año se hundió un 25% frente al dólar.

Tras el anuncio de la nueva previsión, la Bolsa de San Pablo, que subía más de 2%, invirtió la tendencia y media hora antes del cierre caía 1,86% este viernes.

Desde el 23 de enero, cuando se dio el alerta mundial por el coronavirus, el índice Ibovespa se derrumbó más de 40%. En lo que va del mes, tuvo seis interrupciones de sesiones, para temperar caídas que superaban el 10%.


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