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Siete personas, entre ellas dos reconocidos líderes sociales, fueron asesinadas en varios ataques que marcaron una nueva jornada de violencia en Colombia, según informaron autoridades y organizaciones independientes este miércoles. 

Los crímenes fueron perpetrados el martes en Norte de Santander (noreste) y Antioquia (noroeste), dos de los departamentos más azotados por la arremetida de los grupos armados que el gobierno vincula con el narcotráfico.

En el municipio de Ocaña, Norte de Santander, cayó baleado el activista de derechos humanos Jorge Solano. Pistoleros lo atacaron en su vivienda, indicó a la AFP Pedro Durán, secretario de víctimas, paz y posconflicto en el departamento.

Solano, de 61 años según la prensa, era conocido por sus denuncias de corrupción y su defensa de víctimas de desaparición forzada, detalló el funcionario.

La oficina de derechos humanos de la ONU en Colombia condenó en Twitter "el homicidio" y exhortó a las autoridades "a esclarecer el crimen".

En otro ataque también fue asesinado Luis Hincapié, un "reconocido líder" del municipio de El Peñol, Antioquia. Hombres armados asaltaron su finca, según denunció en Twitter el observatorio independiente Indepaz.

Asimismo, en Antioquia, en el municipio de Nechí, murieron cinco personas en una masacre perpetrada en un billar. 

Los agresores abrieron "fuego indiscriminado contra las personas que se encontraban allí", matando a cuatro hombres y una mujer, informó el alcalde Marcos Madera.

Indepaz ha registrado 71 matanzas (asesinatos de tres o más personas en un mismo episodio) en lo corrido del año.

De su lado, las autoridades no han ofrecido pistas sobre los responsables de la jornada violenta. 

En medio de la pandemia, los líderes sociales y defensores de derechos humanos han sido víctimas frecuentes de la que es considerada la peor ola de violencia que sacude al país desde la firma de la paz con la exguerrilla FARC en 2016.

Según la ONG Somos Defensores, solo en el primer semestre de 2020 han sido asesinados 95 activistas de causas sociales, un 61% más en comparación con el mismo periodo del año pasado.

Aunque el acuerdo con las FARC redujo la violencia política, Colombia no consigue extinguir un conflicto que en casi seis décadas deja más de nueve millones de víctimas entre muertos, desaparecidos y desplazados, que conforman el mayor grupo de afectados.