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Tras despegar en julio de 2020 y cubrir una distancia aproximada de 480 millones de kilómetros, el sofisticado rover de la misión Perseverance de la NASA descendió en Marte, después de sobrevivir a los ‘siete minutos de terror’, para hacer historia.

Con el objetivo de buscar evidencias de vida en el planeta rojo, la sonda robótica que transporta el mayor y más caro vehículo de exploración extraterrestre jamás construido amartizó en un cráter ubicado en el hemisferio norte marciano.

Fueron siete meses de viaje espacial, décadas de trabajo y miles de millones de dólares invertidos para responder una sola pregunta: ¿existió alguna vez vida en otro lugar que no fuera la Tierra?

Amartizaje exitoso

Poco después de las 17:00 (hb), Perseverance entró en la atmósfera de Marte a una velocidad de 20.000 km/h protegido por su escudo térmico que se activó tras la apertura de un enorme paracaídas supersónico. Ocho motores que apuntaron al suelo lo frenaron y entonces sus seis ruedas descendieron, sostenidas por cables, hasta tocar tierra.

A los pocos minutos de amartizar, Perseverance envió la primera imagen de la superficie de Marte a través de su cuenta de Twitter. Pocos minutos después adjuntó otra imagen en la que confirmaba que había llegado al lugar planeado, el cráter Jezero.

“Estoy a salvo en Marte. Perseverance (perseverancia) te llevará a cualquier parte”, tuiteó la cuenta oficial del rover.

Aterrizar era la parte más peligrosa de la misión, por lo que con las primeras imágenes transmitidas se da por hecho el éxito de la misión, con el rover más sofisticado que la agencia ha enviado al planeta rojo.

Con la misión de buscar vida

Los 1.025 kilogramos del rover, de 3 metros de largo por 2,7 de ancho, tendrán un año marciano completo -687 días terrestres- para llevar a cabo la misión encomendada.

Por primera vez, la misión de la NASA tiene el objetivo explícito de encontrar rastros de vida pasada o presente en el planeta rojo, recogiendo durante varios años una treintena de muestras de rocas.

Estas se traerán a la Tierra en una misión planificada para la década de 2030 para ser analizadas, y quizás finalmente poder responder a “una de las preguntas que nos han acompañado durante siglos, a saber, ¿estamos solos en el Universo?”, dijo Thomas Zurbuchen, administrador asociado de ciencia de la NASA.

Además de almacenar regolito marciano (fragmentos de rocas, minerales y polvo que quedan en la superficie del planeta), recopilar datos sobre la geología y el clima, preparando el camino para la exploración humana del planeta rojo.

¿Golpe de suerte?

Los investigadores creen que el cráter Jezero albergaba un lago de unos 50 km de ancho desde hace más de 3.500 millones de años.

“Tenemos pruebas muy sólidas de que Marte podría haber albergado vida en el pasado”, dijo Ken Williford, subdirector de la misión. “La pregunta es: ¿es la Tierra una anomalía, un golpe de suerte?”.

Los científicos buscan lo que llaman biofirmas: rastros de vida microbiana que “pueden tomar todo tipo de formas”, como “químicos” o “cambios ambientales”, dijo Mary Voytek, directora del programa de astrobiología de la NASA.

“Los astrobiólogos hemos soñado con esta misión durante décadas”, dijo con entusiasmo.

“O encontramos vida, y eso sería un hallazgo excepcional, o no lo haremos, (…) y eso dará a entender que no todos los ambientes habitables están habitados”, advirtió Ken Farley, científico del proyecto.

Helicóptero y oxígeno

Los primeros meses de la misión no se dedicarán a este primer objetivo, sino a experimentos paralelos.

La NASA quiere demostrar que es posible hacer volar un vehículo motorizado en otro planeta. El helicóptero, bautizado Ingenuity, intentará elevarse en aire con una densidad equivalente al 1% de la atmósfera terrestre.

Dos micrófonos tienen la función de grabar el sonido del planeta rojo.

La NASA también experimentará la producción de oxígeno en Marte. Un instrumento llamado MOXIE, del tamaño de una batería de automóvil, debería poder producir hasta 10 g de oxígeno en una hora, succionando dióxido de carbono de la atmósfera, con un proceso similar al de una planta.

Este oxígeno podría ser utilizado para respirar por los humanos que vayan a Marte en el futuro, pero también como combustible.

Quinto vehículo

Perseverance, es el quinto vehículo en posarse en suelo marciano. Desde el primero, en 1997, todos han sido estadounidenses, y uno de ellos, Curiosity, sigue con su misión en el planeta.

El primero fue el Sojourner, de la Mars Pathfinder (1997), que se desplazó por la superficie. Le siguieron el Spirit y el Opportunity (2004), el primero hizo la primera foto y el segundo reveló que una vez hubo agua en Marte. En 2012 el Curiosity amartizó para comprobar si alguna vez hubo vida en el planeta.

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