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Surinam acudió a las urnas este lunes para elegir a los 51 miembros de la Asamblea Nacional que determinarán el destino del presidente Desi Bouterse, sentenciado el año pasado a 20 años de prisión por la ejecución de opositores en 1982.

El exdictador militar convertido en político ha dominado el pequeño país sudamericano durante décadas y busca ahora su tercer mandato. Pero los sondeos señalan que su formación, el Partido Nacional Democrático (NDP), podría perder su mayoría en el parlamento unicameral de 51 escaños, responsable de elegir al presidente.  

Bouterse, de 74 años, y su esposa, Ingrid Waaldring, llegaron entre los primeros votantes a una escuela de Paramaribo, la capital, rodeado de seguidores y medios de comunicación. 

Para celebrar la votación, las autoridades de esta excolonia holandesa levantaron por dos días el confinamiento parcial decretado para frenar la epidemia de coronavirus. 

"Unas horas más y habremos liberado a Surinam", declaró el principal rival del presidente, Chandrikapersad Santokhi, del Partido de la Reforma Progresista (VHP), tras abandonar su casa rumbo a un colegio electoral. 

Una encuesta del Instituto IDOS predijo que el NDP podría perder su mayoría de 26 escaños, para pasar a tener entre 17 y 14, mientras que la oposición se quedaría con 12 de las 17 bancas en la capital. 

Un posible triunfo opositor requeriría, de todos modos, formar una coalición para gobernar.

Prisión, en suspenso

Bouterse es una figura muy controvertida, que dirigió el país entre 1980 y 1987 como dictador. Un tribunal militar lo condenó el año pasado a 20 años de cárcel por ordenar la ejecución de opositores en diciembre de 1982, entre ellos empresarios, abogados y periodistas.  

Los hechos, conocidos como los "asesinatos de diciembre", fueron investigados por Santokhi, un exministro de Justicia y antiguo comisionado de policía, quien ya perdió en los comicios de 2010 y 2015 ante Bouterse.

Bouterse recurrió su sentencia, pero la audiencia se pospuso hasta junio por la pandemia, que ha dejado 11 casos confirmados y un muerto en el país.

En un caso distinto, un tribunal de Holanda lo sentenció en 1999 a 11 años de prisión en ausencia por tráfico de cocaína, un delito que él niega haber cometido. 

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