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Svetlana Tijanóvskaya se había presentado como candidata a la presidencia de Bielorrusia en lugar de su esposo, el videobloguero Serguei Tijanovski, ya que este fue excluido de los comicios y encarcelado a fines de mayo. Poco después de las elecciones, Tijanóvskaya viajó a Lituania porque temía la persecución por parte de las autoridades bielorrusas. En entrevista exclusiva con DW, habló acerca de los preparativos para las nuevas elecciones presidenciales, las conversaciones con los jefes de Estado extranjeros, así como sobre la situación de su marido en la cárcel.

DW:¿Tiene informaciones sobre cómo está su esposo, Serguei Tijanovski, en la cárcel?

Svetlana Tijanóvskaya: Por supuesto. Serguei recibe la visita constante de un abogado, quien vigila su estado físico y anímico y me mantiene informada sobre eso. No lo veo personalmente, sino que lo ven sus abogados.

¿Y cómo está Serguei?

No está muy bien físicamente. ¿Cómo se va a sentir uno en la cárcel? Pero su espíritu no se rinde. Se le informa sobre lo que pasa en Bielorrusia. Cree en la gente, y está convencido de que pronto se producirán cambios. Eso lo ayuda mucho.

Por iniciativa de Lituania, decenas de miles de personas se unieron en una cadena humana bajo el lema “Camino hacia la libertad”, desde la frontera con Bielorrusia hasta la plaza de la catedral de Vilna. ¿Cómo se sintió allí?

Fue algo muy positivo. Les estoy muy agradecida a los lituanos porque mostraron cómo la gente, tanto en Bielorrusia como en Lituania, puede unirse. ¿Sabe lo que me sorprendió? Las generaciones anteriores, que vivieron en carne propia lo que está viviendo nuestro país ahora, es comprensible que sientan simpatía por nosotros. Pero que también la gente joven salga a la calle y reaccione con tanta vitalidad ante la situación de Bielorrusia, nos impresiona. Pienso que las generaciones mayores les han transmitido a los jóvenes los valores necesarios como para que sientan empatía hacia los que tienen problemas en el propio país y los apoyen.

En Bielorrusia, casi toda la economía está en manos del Estado. Si se comenzara con una privatización, muchas personas podrían quedar sin trabajo. En Rusia, eso llevó en los años 90 a un grave retroceso. La gente decía que no habían luchado tanto para eso. ¿No teme que un proceso de reforma en Bielorrusia pueda volverse muy difícil?

Nadie dice que esto será fácil. En estos momentos de cambio, cada país elige su propio camino. Pero el nuestro es un pueblo trabajador. Las personas entienden que habrá dificultades, pero todos estamos dispuestos a enfrentarlas por el futuro de nuestro país. Pienso que todos estaremos dispuestos a soportar dificultades durante un tiempo. El resultado será una nueva Bielorrusia, libre y segura.

Usted dijo que si en Bielorrusia hubiese elecciones libres, no se volvería a presentarse como candidata. Pero, suponiendo que fuera presidenta interina por unos meses, ¿qué haría para preparar las elecciones? El país debe seguir siendo gobernado.

Ya se ha formado un equipo de especialistas que me acompañan para sobrellevar esta época tan difícil. Mi tarea personal es unir a ese equipo, organizarlo y dirigirlo por el camino correcto, es decir, hacia la preparación de nuevas elecciones, justas y transparentes.

¿Es cierto que el consejo coordinador creado por la oposición dio a entender que también Lukashenko podría presentarse a nuevas elecciones si así lo quiere?

Deben ser elecciones libres. Cada ciudadano de la República de Bielorrusia que se sienta con la fuerza necesaria debería presentarse como candidato, por favor.

Como presidenta interina, debe estar hablando con líderes políticos mundiales. Con algunos ya lo ha hecho. ¿Qué le dijeron?

Todos han tenido una actitud muy amable y están fascinados con lo que sucede en Bielorrusia, y con la grandeza de lo que hacen los bielorrusos, que defienden sus derechos.

¿Ya se puso en contacto con representantes rusos?

No hasta el momento. Pero debo decir que estamos abiertos a todo. Vamos a hablar con todos los jefes de Estado, o con los representantes de los países que estén interesados en hablar con nosotros. Nunca rechazaríamos hablar con alguien.

¿Y si la llama el presidente ruso, Vladimir Putin, mientras es presidenta interina? ¿Estaría dispuesta a conversar con él? Se trata de una persona nada fácil.

Mire, todos somos seres humanos, y no sabría cómo prepararme para hablar con determinada persona. Me han llamado jefes de Estado de países poderosos, y pienso que también encontraré las palabras para hablar con Vladimir Putin.

Muchos se preguntan si Bielorrusia verdaderamente podrá establecerse como Estado independiente a la sombra de un vecino tan poderoso como Rusia, país con el cual también tiene un tratado de unidad. Las relaciones entre Bielorrusia y Rusia son muy estrechas, también desde el punto de vista jurídico. Como ciudadana, ¿usted querría mantener esa cercanía, o no?

Usted pregunta, sobre todo, por la independencia, ¿verdad? Somos un país independiente y la independencia de nuestro país no está en absoluto a debate, y tampoco en venta, y sobre eso no es necesario hacer ningún otro comentario. En cuanto a las relaciones estrechas, lo que deseamos son relaciones económicas y políticas estrechas con todos los países.

Usted calificó los sucesos actuales como actos de grandeza de los bielorrusos. Cuando terminen los enfrentamientos y la violencia en Bielorrusia, ¿qué debe suceder con los policías que golpean a la gente y con los que les dan las órdenes para que la golpeen? Seguramente dirán que recibieron órdenes para hacerlo.

Eso no me compete y tampoco será mi responsabilidad. Pero como persona, creo que, por supuesto, las autoridades responsables deben investigar exhaustivamente esos hechos. Los culpables deben ser castigados, pero la identificación de los culpables y el tipo de castigo debe ser determinado a través de un proceso penal legítimo.

Hace unos dos meses no podía imaginarse que asumiría un rol protagónico. Cuando se escriba la nueva historia de Bielorrusia, habrá seguramente un capítulo sobre usted. ¿Cómo se siente jugando este papel?

No estoy acostumbrada a esto, pero claro que me siento mucho más segura que hace un par de meses. Una cambia. Se vuelve más fuerte y confia más en sí misma.

Luego del traspaso de poder en Bielorrusia a un nuevo gobierno elegido libremente, ¿piensa retirarse de la política?

Sí, es lo que pienso hacer.

¿Qué debería decir la última frase en Wikipedia sobre usted cuando abandone el escenario político?

“Svetlana Tijanóvskaya jugó un papel clave cuando los bielorrusos consiguieron su independencia”.