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Taiwán está en primera línea en la defensa de la libertad y la democracia, afirmó este jueves su presidenta Tsai Ing-wen, mientras China toma medidas drásticas en Hong Kong y redobla sus actividades militares en la región.

En una declaración por video a un centro de reflexión australiano, Tsai exhortó a las naciones democráticas a proteger a Taiwán. 

China considera a Taiwán como una de sus provincias que debería regresar bajo su dominio, por la fuerza si fuera necesario. Hace dos semanas, el ministro taiwanés de Relaciones Exteriores, Joseph Wu, había afirmado que China quiere convertir a Taiwán, un territorio democrático, en "el próximo Hong Kong".

"Después de Hong Kong, Taiwan permanece aún más en la primera línea de la libertad y la democracia", dijo este jueves la presidenta Tsai al Australian Strategic Policy Institute.

"Desde luego esperamos que naciones democráticas sigan trabajando juntas para garantizar la seguridad de Taiwán, lo cual está en el interés y la estabilidad de la región", agregó Tsai.

El gobierno de Pekín ha aumentado la presión diplomática, militar y económica sobre Taiwán desde que Tsai llegó al poder en 2016 y se niega a reconocer el principio de que la isla forma parte de "una única China"

- Una nación soberana -

Tsai considera a Taiwán como una nación soberana de hecho, pero se ha abstenido hasta ahora de cualquier declaración formal de independencia, una decisión que Pekín considera como una línea roja que puede desencadenar una guerra.

En su declaración, la presidenta taiwanesa urge a la comunidad internacional a resolver los potenciales conflictos existentes en las zonas en torno al mar de China.

Esta semana, Pekín lanzó misiles en el sur del mar de China, una zona objeto de reclamaciones y reivindicaciones soberanas por parte de Taiwán y varias otras naciones.

Tsai abogó asimismo por reforzar los lazos con las naciones occidentales, en particular Estados Unidos y demás países que "comparten valores e intereses comunes".

Bajo la presidencia de Donald Trump, Estados Unidos --pese a que en 1979 rompió relaciones diplomáticas con Taipéi para reconocer al gobierno comunista de Pekín como único representante de China-- ha reforzado los lazos con Taiwán.

Este mes de agosto, al secretario de Salud estadounidense, Alex Azar, visitó Taiwán y se convirtió en el responsable de mayor rango de Washington en viajar a la isla desde 1979.

Esta visita fue muy criticada por el gobierno de Pekín, que advirtió a Estados Unidos que no "juegue con fuego" durante la visita de Azar.

Pekín ha suspendido los vínculos oficiales con Taiwán desde que Tsai fuera reelecta en el cargo en las elecciones de enero, que ganó de forma abrumadora.

"Taiwán es Taiwán, nuestra existencia no puede ser cuestionada (...) El futuro de Taiwán tiene que ser decidido por el pueblo de Taiwán (...)", defiende la popular presidenta.