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La tensión era flagrante este lunes en Jerusalén y Cisjordania, donde varios palestinos fueron arrestados y hubo un ataque con cuchillo contra israelíes, cuando faltan horas para la llegada del jefe de la diplomacia estadounidense que desea asentar el alto el fuego entre Israel y Hamás en Gaza.

Antony Blinken, secretario de Estado norteamericano, llega el martes a la región, donde se reunirá con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abas, cuatro días después de la entrada en vigor de la tregua en el enclave palestino de la Franja de Gaza.

Su gira también incluirá a Egipto, mediador de este alto el fuego, y Jordania, dos actores regionales fundamentales.

El objetivo de la visita es "apoyar los esfuerzos para consolidar el alto el fuego", dijo Blinken en Twitter el lunes.

En un comunicado, el presidente estadounidense Joe Biden indicó que su enviado "mencionará el apoyo sin fisuras (de Estados Unidos) a la seguridad de Israel" y seguirá adelante "con los esfuerzos para reanudar las relaciones con los palestinos".

Pero pese a los avances diplomáticos, en el terreno, las tensiones persisten.

Este lunes, un palestino de 17 años hirió con un cuchillo a dos personas, una de ellas un soldado israelí, cerca de una estación del tranvía de Jerusalén, no lejos de la parte oriental o palestina de la ciudad. El agresor murió a manos de las fuerzas de seguridad israelíes en el sitio del ataque.

En Sheij Jarrah, un vecindario palestino de Jerusalén-Este, ocupada y posteriormente anexada por Irael, brotó la chispa de cólera que derivó después en el sangriento enfrentamiento entre Israel y Hamás en Gaza de finales de abril.

- Ayudas -
Miles de personas protestaron en Jerusalén-Este para apoyar a familias palestinas de Sheij Jarrah amenazadas de ser expulsadas de sus casas, donde se instalarán colonos israelíes. Las tensiones entre palestinos y policía israelí se extendieron a la Explanada de las Mezquitas, tercer lugar santo para los musulmanes.

Y terminaron provocando a partir del 10 de mayo bombardeos israelíes sobre Gaza, donde murieron 252 palestinos, 66 de ellos niños, y también milicianos, según las autoridades locales. El lunes, el brazo armado del movimiento islamista Hamás, que gobierna en Gaza, dijo que había encontrado los cuerpos de cuatro de sus milicianos en un túnel.

En Israel, los disparos de cohetes desde la Franja, provocaron la muerte de 12 personas, según la policía.

Aunque una frágil tregua se ha instaurado en Gaza, en Cisjordania la tensión se mantiene. El ejército israelí ha llevado a cabo numerosas redadas y ha arrestado a 43 personas, según una organización palestina que se ocupa de los presos.

La policía israelí dice que en las últimas dos semanas ha detenido a 1.550 palestinos.

- Mejor una tienda de campaña -

Egipto sigue mediando para que este alto el fuego se mantenga y una delegación de El Cairo está en la Franja para negociar con Hamás, un grupo considerado terrorista por la Unión Europea y Estados Unidos. Además, el jefe de la diplomacia egipcia, Sameh Shukry, será recibido por el presidente palestino Mahmud Abas el martes en Ramala.

Israel, que impone desde hace 15 años un severo bloqueo contra Gaza, acusa a Hamás de desviar la ayuda internacional para sus fines militares. Por ello, el gobierno dijo este lunes que quería un "mecanismo" internacional que haga que la ayuda a la reconstrucción beneficie directamente a la población de Gaza sin pasar por el movimiento islamista.

El sábado, el presidente estadounidense Joe Biden anunció su intención de dedicar una ayuda financiera importante para "reconstruir Gaza" pero sin dar a Hamás "la oportunidad de recuperar su sistema de armas".

"Es vital que los palestinos tengan esperanza y oportunidades, que puedan vivir en paz y con seguridad, como también es importante para los israelíes", dijo Blinken.

Mientras, en Gaza, la ayuda humanitaria comienza a llegar pero es minúscula comparada a las necesidades y al nivel de destrucción provocado por la última ofensiva.

Según la ONU, al menos 6.000 personas han perdido su casa y más de 800.000 no tienen acceso al agua potable en la Franja.

Nazmi Al-Dahduh ha optado por instalar una tienda de campaña entre las ruinas de su casa, destrozada por un bombardeo israelí. "Viviré aquí y tal vez moriré o me bombardearán de nuevo", dice el anciano.

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