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A las redadas migratorias, ahora se suma el miedo a los tiroteos de supremacistas contra migrantes latinos, que también afectan a la colectividad boliviana en Estados Unidos. Todos apuntan a Donald Trump, que después de los ataques en El Paso (Texas) y Dayton (Ohio), que causaron más de 30 muertos y 50 heridos, rechazó la acción de los extremistas blancos, pero que durante su gestión alimentó el odio hacia los migrantes a través de un discurso xenófobo y discriminatorio.

Marta Paz y su esposo, Miguel, viven en la localidad de Palmdale, a pocos kilómetros al norte de Los Ángeles, en el estado de California. Están alarmados por la ola de violencia que afecta a los negocios, “porque la gente tiene miedo de salir a los centros comerciales y lugares aglomerados”.

“Lamentablemente, los delincuentes que causaron los tiroteos son seguidores de Donald Trump que atacan a los migrantes y matan por racismo, fenómeno que se ha recrudecido desde que asumió el poder el mandatario republicano”, aseguró Paz.

Marta cuenta que el racismo se ha incrementado de forma considerable y que en la colectividad boliviana conocen varios casos de personas que han sufrido agresiones, lo que ha llevado a mucha gente a que se quede en sus casas.

“Las redadas de migraciones han aumentado y, ahora, estos ataques no hacen otra cosa que afectar nuestros negocios”, afirmó.

Vivian Peña vive hace 30 años en Virginia, uno de los centros con mayor población de bolivianos en Estados Unidos. La migrante cruceña trabaja en un hospital y asegura que no se siente amenazada, pese a que fue agredida verbalmente dos veces por el solo hecho de tener un acento latino al hablar inglés. “Hice valer mis derechos y no pasó a mayores”, indicó.

“Los tiroteos en Texas y Ohio no sorprenden, pero duelen, porque se trata de hechos violentos contra gente que viene a trabajar a este país. No creo que sean un principio de una ola de ataques contra la comunidad hispana, y más bien creo que esto es producto de la falta de educación de la nueva generación”, destacó.

Para Peña, la causa está en la educación y la proliferación de las armas. “Estamos criando seres humanos sin miedo a nada y que tienen la mente manipulada por las tecnologías. La falta de control en la adquisición de las armas también es otro factor, pero no creo que cambie por los intereses políticos y económicos que hay por detrás. Cuesta más comprar un paquete de cigarrillos que adquirir una pistola. Esta es una epidemia”, describió la migrante boliviana.

En la zona de Washington, la comunicadora Carmen Osorio alerta que el miedo entre los bolivianos se ha extendido en los últimos meses por el endurecimiento de la política migratoria a través de las redadas y, ahora, por los ataques racistas de los supremacistas blancos.

Los latinos, alarmados

Pero los bolivianos no son los únicos que sufren este fenómeno. Kilómetros más allá de los muros de Walmart en El Paso (Texas) y días después de que el atacante apretó el gatillo, la masacre que acabó con 22 vidas aquí ha sacudido a las comunidades que ya estaban al límite.

Para los latinos e inmigrantes en todo Estados Unidos, muchos de los cuales ya viven con miedo, el tiroteo fue una escalada devastadora. Esta vez, no fue un video viral de alguien gritando a las personas por hablar español o un tuit racista diciéndole a las congresistas que “regresen” a su lugar de origen.

“Todos lo sentimos. Todos estamos conmocionados al respecto”, dijo Vicki Gaubeca, quien vive en Tucson, Arizona, y es la directora ejecutiva de la Coalición de Comunidades de la Frontera Sur. “La retórica está permitiendo el avance a los racistas y supremacistas blancos y a las personas que odian a los demás. Los ha envalentonado a actuar de manera extraordinariamente violenta e hiriente para nuestras comunidades”.

DETIENEN A 680 MIGRANTES EN UNA REDADA EN EL ESTADO DE MISISIPI
Las autoridades migratorias de EEUU detuvieron ayer en procesadoras de alimentos del estado de Misisipi a 680 inmigrantes indocumentados, en lo que supone la mayor redada de este tipo en al menos una década, anunció el director interino del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), Matthew Albence.

“Hoy (por ayer) en siete diferentes lugares de seis ciudades de Misisipi, los agentes ejecutaron órdenes de registro administrativas y criminales que resultaron en la detención de aproximadamente 680 inmigrantes ilegales”, declaró Albence en una rueda de prensa.

El jefe del ICE afirmó que se trata de la mayor redada en al menos una década y, además, aseguró que es “la acción de las fuerzas del orden más grande en un solo estado de la historia de Estados Unidos”.

Las autoridades estadounidenses alertaron que continuarán con los operativos para dar con inmigrantes, la mayoría latinos, que no tienen su documentación en orden y que pueden ser expulsados en caso de tener antecedentes penales.

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