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Tomado de La Nación

Los números de los nuevos contagios y la ocupación de las camas de terapia intensiva de las últimas 48 horas lo terminaron de convencer. Alberto Fernández, presidente de Argentina, no tenía previsto avanzar con un regreso a la fase más restrictiva, pero ante la falta de cumplimiento de las últimas medidas entendió que era el único camino que le quedaba libre para evitar el colapso del sistema sanitario.

Las advertencias que hicieron desde el comité de expertos que lo asesora encendieron las alarmas, pero fueron las descripciones que hicieron los gobernadores, ayer y hoy, de lo que ocurre en cada distrito lo que lo impulsó a cambiar su estrategia y poner a prueba la “resistencia” de la sociedad.

Incluso, fueron varios los mandatarios provinciales que le pidieron al presidente una medida nacional ante las dificultades que tuvieron en los últimos meses para que se cumplan las restricciones.

En este punto, desde el gobierno nacional se quejaron por la falta de control y medidas en las provincias. “Nadie hizo nada”, dijo uno de los funcionarios de máxima confianza del presidente. A eso se le sumó un relajamiento social. “Y nadie cumple nada”, graficó el hombre con despacho en la Casa Rosada.

“En algunos lugares no se cumplieron todas las medidas que impusimos. En otros, se impusieron de forma tardía. Y, fundamentalmente, en muchos lugares hubo controles débiles o no existieron. Es necesario que la autoridad de cada jurisdicción aplique estrictamente las normas que estamos fijando”, les remarcó a los gobernadores.

El presidente, que grabó en dos oportunidades el mensaje –la primera vez se interrumpió por un ruido de la ventilación del Museo del Bicentenario–, buscó dejar en claro que se está “viviendo el peor momento desde que comenzó la pandemia”. Para que no haya dudas, repitió la frase al comienzo de su discurso y cerca del final.

En un mensaje de casi 20 minutos que se emitió por cadena nacional, el jefe del Estado anunció un confinamiento total de nueve días en las zonas de alto riesgo y alarma, que comenzará pasado mañana y terminará el 30 de mayo. Pero además dispuso un cierre de actividades para el fin de semana del 5 y 6 de junio.

Los números del día, con cifra récord de pacientes en terapia intensiva (5951) y una tasa de positividad de 37,11%, fueron otros argumentos del que se valieron cerca de Alberto Fernández para justificar el cambio de discurso. Es que antes de regresar de su gira por Europa y 48 horas antes de esta presentación, el presidente había dicho que no estaba pensando en un regreso a fase 1. “La gente no lo resiste”, argumentó en una entrevista radial.

Como sucedió antes de cada discurso, el presidente se rodeó de sus íntimos para prepararse. Ahí estuvieron el jefe de gabinete, Santiago Cafiero; la ministra de Salud, Carla Vizzotti; la secretaria de Legal y Técnica, Vilma Ibarra; el secretario general de la Presidencia, Julio Vitobello; el vocero presidencial, Juan Pablo Biondi, y el asesor presidencial Alejandro Grimson.

A diferencia de lo que ocurrió en las últimas intervenciones, donde el presidente se hamacó entre la postura más dura que impulsaba el gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, y las pretensiones del jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, en esta oportunidad Fernández sobrevoló a todos y avanzó con un esquema similar al de hace 14 meses atrás. Tiempos en los que su figura tenía una aceptación social generalizada, algo que todavía se recuerda con nostalgia en Balcarce 50.

Aunque tuvo un párrafo especial para Rodríguez Larreta, con quien habló ayer y hoy por teléfono. “Hubo decisiones que no compartimos, algunas de las cuales fueron avaladas en la Justicia, que debilitaron las medidas que propusimos. Es posible que algunos mensajes hayan generado confusión, llevando a muchos a minimizar el problema”, dijo el Presidente en alusión al fallo de la Corte por las clases presenciales.

Según el mapa que actualiza cada tres días el Ministerio de Salud, salvo algunas regiones de Misiones, Jujuy y Santiago del Estero, en el resto del país “solo se podrá circular en las cercanías del domicilio” entre las 6 y las 18 para atender cuestiones esenciales o por razones especialmente autorizadas.

“Más allá de lo que cada uno piense, debemos asumir la gravedad de este momento y debemos unirnos para superar esta catástrofe”, alertó Fernández.



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