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Níger decretó este lunes tres días de duelo nacional por el ataque a dos pueblos en el oeste del país que causó cien muertos el sábado, la mayor masacre yihadista contra civiles en el Sahel, en una región fronteriza con Malí, donde la situación es inestable pese a los esfuerzos de seguridad realizados en los últimos meses.

El luto nacional, que supone que las banderas estarán a media asta en todo el territorio, ha sido proclamado tras la celebración del Consejo Nacional de Seguridad convocado por el presidente saliente, Issoufou Mahamadou.

Los habitantes de los dos poblados fueron atacados en la mañana del sábado por un grupo de hombres llegados en motos y que comenzaron a disparar a ciegas sobre todo aquel que se movía, persiguiendo incluso a aquellos que trataban de esconderse entre la vegetación para dispararles a bocajarro.

El ministro del Interior, Alkache Alhada, explicó que la peor parte se la llevó el poblado de Tchoma-Bangou, donde murieron 70 habitantes, mientras que en el otro los asesinados son "una treintena", y añadió que hay más de cincuenta heridos, algunos de ellos graves.

Fuentes médicas locales dijeron por su parte a Efe que el total de muertos hasta la fecha es de 113 personas.

Alhada declaró que su Gobierno ha abierto una investigación para identificar a los autores de la matanza -hasta ahora no reivindicada, pero que es similar a otras perpetradas por grupos yihadistas-, y dijo haber solicitado la ayuda de "los socios regionales e internacionales para atrapar a estos terroristas".

Tres semanas atrás, el 12 de diciembre de 2020, se registró una matanza similar en la localidad de Toumour, en el extremo sureste del país, cuando un comando de la secta Boko Haram irrumpió en el poblado y mató a treinta personas, antes de incendiar una gran parte de las viviendas del lugar y el mercado.

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