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Un tribunal argentino concedió este viernes la prisión domiciliaria a Miguel Etchecolatz, un emblemático torturador de la dictadura argentina (1976-1983), aunque fallos anteriores le impiden beneficiarse de esa medida. 

El Tribunal Oral Federal entendió que Etchecolatz, de 91 años, que cumple una condena a cadena perpetua, debía ser beneficiado con la prisión domiciliaria en cumplimiento de "consideraciones eminentemente humanitarias".

Sin embargo, deberá permanecer en la prisión de Campo de Mayo donde está alojado, puesto que en abril el Tribunal Oral Federal 1 de La Plata le denegó la prisión domiciliaria en otra causa por crímenes durante la dictadura en la que fue condenado. 

El excomisario fue director de Investigaciones de la policía de la provincia de Buenos Aires entre marzo de 1976 y fines de 1977 y tuvo a su cargo 21 cárceles clandestinas del distrito más poblado del país.

A fines de 2017 había logrado que la justicia le concediera la prisión domiciliaria, pero tras la apelación de las víctimas y la Fiscalía y en medio de múltiples manifestaciones de repudio, la Cámara de Casación le revocó el beneficio y regresó a prisión dos meses después.

Etchecolatz fue un temido torturador y jefe de escuadrones de la muerte.

Entre los hechos por los cuales fue condenado Etchecolatz figura un episodio conocido como "La noche de los Lápices", el secuestro, tortura y asesinato de un grupo de estudiantes secundarios en La Plata, 60 km al sur, llevado al cine en 1986.

Más de 850 exmilitares y expolicías recibieron severas condenas por crímenes de lesa humanidad desde que fueron derogadas las leyes de amnistía en el gobierno del fallecido expresidente Néstor Kirchner (2003-2007).

Organismos humanitarios calculan en 30.000 los desaparecidos en dictadura y en 500 los bebés apropiados, hijos de prisioneros políticos. Abuelas de Plaza de Mayo logró restituir a sus familias a 128 de aquellos nietos robados.

El exdictador Jorge Videla, señalado en los juicios como el mayor responsable de los delitos de lesa humanidad, murió en una celda común en 2013.