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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, despidió el lunes al secretario de Defensa, Mark Esper, generando inquietudes cuando el mandatario republicano sigue sin reconocer su derrota electoral frente al demócrata Joe Biden. 

La decisión, cuando faltan 10 semanas para el final del mandato de Trump, culmina una tormentosa relación de cuatro años entre la Casa Blanca y el Pentágono, que vio partir a cuatro jefes ya, en parte por no cumplir los objetivos políticos del presidente. 

Al igual que sus predecesores, Esper había tratado de evitar la ira de Trump. 

Pero ambos finalmente chocaron en junio por la presión de la Casa Blanca para que se desplegaran tropas federales para sofocar disturbios civiles, y por el deseo de Trump de una rápida retirada de las tropas estadounidenses de Afganistán antes de que el sistema de defensa se sintiera seguro. 

"Mark Esper fue despedido", declaró repentinamente Trump en Twitter. "Le agradezco su servicio".

- "Sembrar el caos" -

Aunque no se sorprendieron, los demócratas criticaron a Trump por desestabilizar la transición. 

La presidenta de la Cámara de Representantes y líder demócrata en el Congreso, Nancy Pelosi, calificó el despido de Esper como "evidencia inquietante" de la intención de Trump de "sembrar el caos".

"Una y otra vez, la imprudencia de Trump pone en peligro nuestra seguridad nacional", agregó en un comunicado. 

Trump nombró a Christopher Miller, jefe del Centro Nacional de Contraterrorismo, como secretario de Defensa interino. 

Miller, retirado tras 31 años en el Ejército y cumplir misiones en Afganistán en 2001 e Irak en 2003 con las fuerzas especiales, fue asesor de Trump en la Casa Blanca sobre contraterrorismo y, de enero a agosto de 2020, subsecretario adjunto de defensa para operaciones especiales. 

Los demócratas temen que sea más un aliado político de Trump que un tecnócrata.

Miller "debería recordar que cualquiera que lleve a cabo una orden ilegal de Donald Trump será plenamente responsable ante la ley", advirtió el senador demócrata Ron Wyden.

- Cabeza gacha -

Esper fue despedido después de 16 meses en el cargo, donde intentó quedar fuera del radar político para hacer reformar la gigantesca burocracia del Pentágono y reenfocar la postura de defensa estadounidense en China. 

Antiguo compañero de clase en West Point del secretario de Estado, Mike Pompeo, Esper se convirtió en secretario de Defensa en julio de 2019, siete meses y dos reemplazos interinos (el ingeniero de Boeing Patrick Shanahan, y el jefe de la Marina Richard Spencer) después de que Trump despidiera a Jim Mattis, quien también tuvo una relación tortuosa con la Casa Blanca. 

Esper complació a Trump al completar una revisión estratégica de la presencia de Estados Unidos en el mundo, tratar de modernizar los programas de armas, lidiar con el brote de covid-19 y enfrentar el racismo en el ejército. 

Además, cuando el Congreso no le dio los fondos a Trump para construir un muro fronterizo en México, Esper destinó miles de millones de dólares de armas y programas de mantenimiento de bases para seguir adelante con el proyecto.

Esper también recortó drásticamente las fuerzas estadounidenses en Siria, cuando Trump buscaba cumplir con su promesa electoral de 2016 de regresar a casa tropas del extranjero. 

Y después del acuerdo de paz entre Estados Unidos y los talibanes del 29 de febrero, redujo drásticamente las tropas estadounidenses en Afganistán de más de 13.000 entonces a unos 4.500 este mes. 

- Choques -

Pero incluso eludiendo la controversia, Esper no pudo evitar chocar con Trump. 

Tras la muerte del afroestadounidense George Floyd a manos de un policía blanco en Minneapolis en mayo, se extendieron por todo el país protestas a veces violentas contra el racismo y Trump buscó el apoyo del Pentágono para desplegar tropas regulares. 

En un controvertido incidente, Trump fue caminando con Esper y el jefe del Estado Mayor Conjunto, Mark Milley, desde la Casa Blanca hasta la cercana Iglesia de Saint John para tomarse una foto sosteniendo una biblia, tras expulsar por la fuerza a manifestantes pacíficos en el lugar.

Días después, bajo fuertes críticas, Esper y Milley señalaron que no deberían usarse tropas activas para política interna, lo cual, según reportes, enfureció a Trump. 

La tensión entre ambos aumentó cuando Trump anunció, al parecer sin informar a Esper, que reduciría a la mitad el número de tropas estadounidenses en Alemania. 

Y luego Esper se mantuvo en contra de la retirada de tropas estadounidenses de Afganistán, que Trump quería que regresaran a casa "para Navidad". 

Esper mantuvo el mínimo de 4.500 soldados desde fines de noviembre, hasta que los talibanes cumplan con las reducciones prometidas de la violencia.