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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció ayer domingo (31.05.2020) que designará a la Antifa (movimiento antifascista) como una organización terrorista, al acusarla de estar detrás de los disturbios raciales que vienen sucediéndose en el país.

"Los Estados Unidos de América designarán a ANTIFA como una organización terrorista", tuiteó hoy Trump cuando miles de personas en todo el país se preparaban para protestar de nuevo por la muerte del ciudadano afroamericano George Floyd el pasado lunes en Mineápolis (Minesota) cuando era detenido por la policía.

Paralelamente al anuncio de Trump, el fiscal general, William Barr, emitió una declaración en la que aseguró que el Departamento de Justicia activará a las 56 oficinas de la Fuerza de Tareas Conjunta del FBI para identificar a "grupos radicales y agitadores externos" que aprovechan para "seguir su propia agenda".

Es "terrrorismo doméstico", dice fiscal Barr

"La violencia instigada y llevada a cabo por la Antifa y por otros grupos similares en relación con los disturbios es terrorismo doméstico y será tratada en consecuencia", advirtió Barr.

Estos grupos, según Barr, "han secuestrado protestas pacíficas y están involucrados en violaciones de la ley federal", previniendo "la reconciliación", por lo que el gobierno no puede "dejar que tengan éxito".

El movimiento antifascista estadounidense, conocido como Antifa, es un pequeño pero ruidoso movimiento radical que, tras la llegada de Trump a la Casa Blanca, se han hecho cada vez más activos contra las manifestaciones de los supremacistas blancos.

Los activistas de la Antifa son a menudo identificados por Trump y sus seguidores como "alt-left", contrapuestos a la "alt-right" (derecha alternativa) que apoyan al gobernante y que engloba a los grupos ultranacionalistas bancos.

En un tuit de respuesta, la representante demócrata Alexandria Ocasio-Cortez, una acérrima crítica de Trump, se preguntó por qué el FBI no trata a los supremacistas blancos como grupos de terrorismo interno, y recordó que ella ha abordado el tema en el Congreso.

También la Unión Estadounidense de Libertades Civiles (ACLU) criticó inmediatamente el anuncio de Trump y dijo que muestra que "el terrorismo es una etiqueta inherentemente política, de la que fácilmente se abusa y está mal utilizada".

La Casa Blanca tiene una lista de organizaciones internacionales y países a los que considera como terroristas, pero no existe un estatuto de terrorismo interno.