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El candidato a presidente de EEUU, Donald Trump, aseguró que fue de los primeros en oponerse a la invasión de Irak en 2003 impulsada por el presidente George W. Bush, pero es un ferviente defensor de las torturas aprobadas entonces por Bush contra sospechosos de terrorismo.

El millonario volvió a defender tras un atentado con indicios yihadistas, como el de Estambul, el uso de la técnica del waterboarding (ahogamiento simulado) a sospechosos de terrorismo

“¿Qué piensan del waterboarding?”, preguntó Trump a los asistentes a un mitin la noche del martes en Ohio. “Me gusta mucho. No creo que sea suficientemente duro”, dijo él, entre vítores y aplausos del público.

El Ejército estadounidense prohibió en 2006 el uso del waterboarding, poniendo en duda su legalidad y eficacia. Al llegar a la Casa Blanca en 2009, el presidente Barack Obama lo prohibió también para la CIA al clausurar el programa de interrogación de la agencia de inteligencia a sospechosos de terrorismo.

La decisión cerró el capítulo oscuro de los abusos del Gobierno Bush en nombre de la llamada guerra contra el terrorismo iniciada tras los atentados del 11-S en 2001.