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El Ejército turco continuó ayer, y por cuarto día, su ofensiva contra las milicias kurdas en el noreste Siria y proclamó su primera victoria importante al tomar supuestamente la ciudad fronteriza de Ras al Ain.

La televisión turca difundía imágenes proporcionadas por las Fuerzas Armadas que muestran a militares y combatientes sirios aliados con Ankara en el interior de la ciudad, y apoderándose de un tanque de las Unidades de Protección del Pueblo (YPG), las milicias kurdas que Turquía quiere expulsar del norte de Siria.

Sin embargo, durante todo el día hubo bombardeos e incluso tiroteos desde Ceylanpinar, la ciudad turca situada a pocos cientos de metros de Ras al Ain, lo que parece indicar que los combates continuaban en la tarde del sábado en la zona.

Convoyes de tanques se dirigieron a la frontera para reforzar la ofensiva, mientras que del otro lado volvieron algunas camionetas con combatientes heridos del llamado “Ejército Nacional Sirio” (ENS), el nombre bajo el que combaten las milicias sirias aliadas con Ankara.

Piden protección a EEUU

Las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), lideradas por las milicias kurdas, exigieron el sábado a Estados Unidos que asuma su “obligación moral” ante la ofensiva turca en el norte del país.

“Nuestros aliados nos habían garantizado protección (...), pero inesperadamente y sin ningún aviso nos abandonaron y, en una decisión injusta, retiraron sus tropas de la frontera turca”, indicaron las FDS en su comunicado.

“Invitamos a nuestros aliados a asumir su obligación moral y a respetar sus promesas”, indica el comunicado leído en conferencia de prensa.

Las FDS eran aliadas de la coalición internacional liderada por Washington en el combate contra el grupo yihadista Estado Islámico (EI).

“No queremos que envíen soldados al frente para que pongan su vida en peligro. Todo lo que pedimos es que cierren el espacio aéreo a la aviación turca”, añadió el texto.

Hospitales desbordados

Retorciéndose de dolor en una camilla del hospital, Fátima al Issa muerde un pañuelo púrpura mientras un equipo médico atiende las heridas que sufrió en el bombardeo turco en Siria.

El equipo médico frotó ungüento en las quemaduras alrededor del ojo izquierdo de esta mujer, de 45 años, herida durante el bombardeo turco cerca de su casa, en la región fronteriza de Ras al Ain.

En las afueras del centro médico de Tal Tamr, un pequeño pueblo de la provincia de Hasaké, sacan el cadáver de un combatiente kurdo de una ambulancia, mientras otros combatientes bajan cojeando, con bolsas y muletas.

La mayoría de las víctimas provienen de las zonas fronterizas de Ras al Ain y Tal Abyad, principales objetivos de la ofensiva turca, explican médicos y pacientes.

“Los enfrentamientos son feroces y los aviones de combate turcos siempre están en el cielo”, afirma un miembro de las Fuerzas Democráticas Sirias, ejército de facto de la administración kurda de la región.