Escucha esta nota aquí

Turquía anunció este miércoles la prolongación de su misión de prospección de yacimientos de gas en el Mediterráneo oriental, que ha puesto en pie de guerra a Grecia e ignora las advertencias de los países occidentales. La misión del navío de prospección sísmica Oruç Reis, que iba a concluir este jueves, fue prolongada hasta el 27 de octubre, anunció la marina turca.

El navío se convirtió en el símbolo del apetito energético de Ankara en el Mediterráneo oriental, donde el hallazgo en los últimos años de importantes yacimientos provocó la precipitación hacia el denominado oro azul, reavivando con ello viejos conflictos marítimos entre Turquía y Grecia.

Atenas acusa a Ankara de realizar prospecciones en aguas griegas, sobre todo cerca de la isla griega de Kastelórizo. El primer envío del Oruç Reis para labores de prospección, en agosto, provocó una crisis diplomática que duró varias semanas, hasta la retirada del navío el mes pasado.

Pero la semana pasada, Turquía decidió enviarlo de nuevo, poniendo fin a la esperanza de amainar las tensiones. Grecia acusa a Turquía de violar el derecho internacional al prospectar dentro de sus fronteras marítimas y reclama sanciones europeas contra Ankara, pero Turquía sostiene su derecho a realizar investigación energética en esta zona del Mediterráneo oriental, alegando que la presencia de la pequeña isla griega de Kastelórizo cerca de sus costas no basta para que Atenas imponga su soberanía.

El anuncio de la extensión de la misión del Oruç Reis coincide con la presión europea creciente contra Ankara. El primer ministro griego, Kyriakos Mitsotakis, acusó el miércoles a Turquía de mantener fantasmas imperialistas en esta zona del Mediterráneo. Atenas había solicitado a la Unión Europea el examen de una posible suspensión de la unión aduanera entre la UE y Turquía.