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Un año después de su inesperada caída, el expresidente de Argelia, Abdelaziz Buteflika, sigue aislado en una residencia medicalizada en Zeralda, cerca de Argel pero lejos del poder al que se aferró durante años.

El 2 de abril de 2019 las manifestaciones en la calle y el ejército lo obligaron a dimitir y desde entonces no ha dado señales de vida.

Ese día apareció por última vez en la televisión para anunciar que abandonaba tras haber intentado mantenerse en el poder contra viento y marea.

Su caída parecía ineluctable tras varias semanas de gigantescas manifestaciones contra el intento de presentarse a un quinto mandato presidencial.

El ejército, a través de su portavoz, el exjefe de Estado Mayor --el general Ahmed Gaid Salah, fallecido más tarde-- decidió entonces retirarle el apoyo.

El expresidente de 83 años lleva desde 2013 sin moverse prácticamente de su residencia medicalizada de Zeralda, a unos 15 kilómetros al oeste de Argel, en la costa del Mediterráneo. "Vive rodeado de su hermana y de un equipo médico", indica a la AFP una fuente de su entorno.

Abdelaziz Buteflika mantiene aún "todos los privilegios" de su rango, según Mohamed Hennad, un exprofesor de ciencias políticas de la universidad de Argel, aunque se desconocen los detalles de su vida diaria. La última vez que se oyó hablar de él fue cuando su hermano Nacer votó en su nombre en las elecciones presidenciales del 12 de diciembre.

"Recibe pocas visitas. Siempre está en la silla de ruedas, afectado por una afasia casi total", indica el periodista argelino Farid Alilat, autor de una biografía reciente, en una entrevista publicada el mes pasado por el semanario francés Le Point. "Sin embargo es consciente de todo lo que pasa en Argelia", asegura.

Algunos intelectuales y universitarios reclaman justicia por la corrupción que caracterizó los 20 años en que Buteflika estuvo en el poder. Los argelinos "nunca podrán" pasar página hasta que no haya sido juzgado, estima Mohamed Hennad, cercano al movimiento de protesta Hirak que surgió en febrero de 2019.

Desde su caída, la justicia argelina abrió numerosas investigaciones por corrupción y condenó y puso en prisión a expolíticos y hombres de negocios acusados de robar dinero público por sus relaciones con el clan Buteflika.

Nacer Djabi, un influyente sociólogo, también pide que el exjefe de Estado comparezca ante la justicia, "incluso simbólicamente", porque según él los juicios recientes demostraron que era "el padrino de la corrupción".

Abdelaziz Rahabi, un exdiplomátco y ministro del primer gobierno Buteflika en 1999 que luego pasó a la oposición, también pide un juicio.

El expresidente "tiene una responsabilidad en la corrupción, la cubrió. Un juicio sería simbólico", dijo Rahabi a una cadena de televisión privada.

Teniendo en cuenta su estado de salud no se podría encarcelar a Buteflika, a diferencia de su hermano Saïd, ahora en prisión, y que estaba considerado "presidente-bis" a medida que empeoraba la salud de Abdelaziz.

Fue detenido en mayo de 2019 y condenado a 15 años de prisión en septiembre por complots contra el ejército y el Estado. Una pena confirmada en febrero.

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