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Temen tanto al candidato de extrema derecha José Antonio Kast como al izquierdista Gabriel Boric. De cara al balotaje de hoy, después de una seguidilla electoral que no se ha detenido desde octubre de 2020, una buena parte de los 19 millones de chilenos se siente atrapada entre dos “extremos”, un vacío que los empuja a votar en blanco o nulo.

“Ninguno me representa, porque son extremos y siento que hoy día para la realidad del país no es lo que necesitamos”, dice Johana Ugarte, una agente de seguros de 48 años que decidió votar nulo.

En la primera vuelta del 21 de noviembre, en la que se impuso Kast con un 27,9% de los votos frente al 25,8% de Boric, Ugarte votó por “una opción más de centro”. Pero ahora asegura sentirse “huérfana” de candidatos.

Representante de la coalición Apruebo Dignidad, que reúne al Frente Amplio y al Partido Comunista, el diputado Gabriel Boric promete un cambio del modelo económico.

A sus 35 años, el candidato izquierdista aboga por un Estado más fuerte y derechos sociales. Propone una reforma tributaria que incluye aumentar la presión fiscal sobre los más ricos y acabar con el sistema privado de pensiones, entre otras transformaciones.

Kast busca mantener el sistema restableciendo la “paz y el orden” para que el país vuelva a crecer.

“De Kast me asusta el golpe de mesa que da para tratar de solucionar la violencia con más violencia, mientras que siento que Boric es una persona muy joven y que le falta madurez política, y que va a terminar siendo un simple vocero y no un gobernante”, añade Ugarte, que vive en Peñalolén, una comuna en el sureste de Santiago en la que los sectores más acomodados y los más empobrecidos casi no se mezclan.

Una última encuesta de la consultora brasileña AtlasIntel, realizada entre el 14 y 16 de diciembre entre 2.218 personas, reveló un empate técnico, con un 48,4% para Boric y un 48,5% para Kast, y un margen de error del 2%.

“Sin candidato”

Como Ugarte, varias personalidades han declarado públicamente su voto nulo. Uno de los últimos en reconocer esta opción fue José De Gregorio, exministro del Gobierno del socialista Ricardo Lagos y expresidente del Banco Central.

“Voy a anular. A pesar de la presión que tengo de todos lados, creo que es lo más honesto”, dijo a medios locales, explicando que toma esa decisión pese a que no le “da lo mismo quién gobierne”.

“Ambos tienen potenciales, pero la verdad es que ninguno de los dos me gusta”, agregó.

Ernesto Ottone, sociólogo y exasesor presidencial de Lagos (2000-2006), no votará. Viajó a París pero antes se declaró “sin candidato”.

“Soy una persona de izquierda democrática, lo que se podría llamar un socialdemócrata, por lo tanto, un reformista, que me siento muy bien ubicado cuando funciona una alianza de centroizquierda, y esa situación no existe”, dijo a la AFP.

Kast, agrega, “es un hombre de extrema derecha. Boric representa a una izquierda radical y populista”. Le preocupa especialmente su alianza con el Partido Comunista, que en Chile “sigue teniendo una doctrina que no es democrática”.

El de Boric es “simplemente un programa de gobierno, un proyecto de gobernabilidad que a mí me parece que no va a reforzar la democracia”, agregó.

Una mitad que no participa

Ambos candidatos han moderado su discurso de cara a la segunda vuelta en busca de los electores de centro y de aquellos que en los últimos años decidieron abstenerse, un fenómeno que se agudizó tras la instauración del voto voluntario en 2012.

“En Chile se ha normalizado una situación que debería ser preocupante para cualquier sistema democrático, en las últimas elecciones la mitad del país no participó”, explica a la AFP Marcelo Mella, analista de la Universidad de Santiago.

En primera vuelta, la participación alcanzó el 47%.

“Un amplio sector del país tiene la percepción de que las instituciones democráticas y el sistema democrático no resuelve los problemas a tiempo”, agregó Mella, explicando que el abstencionismo se da principalmente en sectores de clases media y populares.

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