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Un escultor checo se asoció con un grupo de arquitectos para crear un prototipo de casa-jardín flotante impresa en tres dimensiones, que podría convertirse en una casa de vacaciones en el futuro.

Fabricada con un hormigón especial en Ceske Budejovice (sur), está previsto que la vivienda sea transportada a Praga en agosto.

"Me atrevo a decir que es la primera construcción flotante impresa en 3D en el mundo", declaró a la AFP Michal Trpak, cerebro del proyecto.

El diseño de la casa, que puede imprimirse en 48 horas, se inspira en la morfología de los protozoos e incluye un salón con cocina, una habitación y un cuarto de baño, en una superficie de 43 m2.

"Las casas 3D se adaptarán a la gente o al paisaje. Para el robot, el diseño no es un problema", dijo Trpak, mientras un brazo mecánico iba colocando pacientemente, capa a capa, las franjas sucesivas de hormigón. 

"Esta casa está diseñada como una (vivienda) para el ocio en el campo, ideal para una pareja o una familia pequeña", precisó Trpak, que se inspiró en unos proyectos de viviendas impresas en 3D en Holanda.

Si bien su creador reconoció que el prototipo resulta caro de construir, "una segunda generación debería costar unos tres millones de coronas (112.600 euros, 127.000 dólares) y la tercera, en torno a la mitad de ese precio", apuntó.

Una vez impresos, los módulos del dormitorio y del cuarto de baño se fijarán a un núcleo de madera con grandes ventanas, y se cubrirán con el techo. 

A continuación, la casa será transportada a Praga, instalada en un pontón y remolcada hasta un muelle a orillas del río Moldava, donde permanecerá durante dos meses.

"No teníamos ningún terreno para instalarla, y de todas formas, para hacerlo, se necesita un permiso de construcción, lo que puede tomar hasta dos años", explicó Trpak. 

Pero en un río, "solo se necesita el permiso del organismo responsable de la navegación, algo mucho más rápido", agregó.

Según dijo, el techo y las paredes de la casa, inspirada en la naturaleza, pueden cubrirse de plantas

La construcción, no obstante, se topó con varios problemas, pues el hormigón utilizado es sensible a los cambios de temperatura cuando endurece. 

"Seguimos investigando y desarrollando (el proyecto). Es un proceso de ensayo y error", señaló Trpak.