Escucha esta nota aquí

Por simple precaución, tras la devolución de Hong Kong a China en 1997, Simon Ng pidió el pasaporte que Reino Unido ofrecía a los habitantes de su excolonia. Entonces, no pensó que lo necesitaría. Pero hoy trata de saber si puede utilizarlo para emigrar.

Como muchos otros hongkoneses, Simon Ng quiere exilarse, asustado ante la voluntad de China de imponer a su región, teóricamente semiautónoma, una controvertida ley sobre seguridad, como respuesta a la crisis política de 2019.

Nunca, desde que Hong Kong volviera a soberanía china hace 23 años, había imaginado que alguna vez querría huir.

"Entonces, como muchos otros, estaba convencido de que China se reformaría, y existía esa esperanza" dice a la AFP este profesor asistente de 52 años.

Tal era la idea del principio "Un país, dos sistemas" teóricamente válido durante 50 años: darle el tiempo a China comunista para proseguir su apertura y hacer suyas las libertades hongkonesas.

"Pero hoy vivimos un período sombrío. Y el futuro se anuncia aún peor".

La responsabilidad de Londres

Ese pasado optimismo no era sin embargo compartido por todos en 1997. Muchos temían entonces que Pekín tuviera la tentación de reducir las libertades únicas concedidas a los habitantes de Hong Kong.

Y por esa razón Londres creó el pasaporte BN(O), es decir, British National (Overseas), o "Ciudadano británico (Ultramar)".

Este documento da acceso a los servicios consulares británicos en el extranjero, así como a un acceso sin visado a Reino Unido, para una estadía de hasta seis meses. Pero su titular no tiene el derecho ni de vivir permanentemente ni de trabajar en Gran Bretaña.

La utilidad de este documento puede verse cuestionada totalmente en el contexto de la ley sobre seguridad que Pekín va a imponer a Hong Kong para luchar contra la subversión, el terrorismo o las injerencias extranjeras.

Los detractores del texto --aún no finalizado-- ven en él un atentado al principio "Un país, dos sistemas" y un instrumento para acallar a la disidencia, con lo que se enterraría la semiautonomía y las libertades hongkonesas.

Gran Bretaña, que ve esta ley como una violación del acuerdo de devolución firmado en 1984, anunció que estudiaba una posible ampliación de los derechos a la inmigración para los titulares del BN(O).

Actualmente hay unos 350.000 titulares del BN(O), una cifra que se ha duplicado casi desde el inicio de las protestas en Hong Kong hace un año. En total, 2,9 millones de hongkoneses, de hecho, todos los nacidos antes de 1997, pueden obtener este documento.

Cólera de Pekín

El anuncio de Londres provocó la cólera de Pekín, que considera a su vez que constituye una violación del acuerdo de devolución por parte del gobierno británico.

De momento, en las últimas semanas, los hongkoneses han acudido numerosos para solicitar el BN(O), como lo demuestran las colas ante las oficinas de correos para enviar la documentación requerida.

Simon Ng, por su parte, se halla ante un dilema: ni su mujer ni sus dos hijos pueden solicitar el BN(O) y Londres no dice nada sobre el estatuto de las familias.

"Tengo la tentación de irme, pero estoy perdido, como si me empujaran al agua y no hubiera un barco donde subirme", dice.

Una reciente investigación de la universidad china con 800 hongkoneses mostraba que los más jóvenes son los más decididos a irse, en total, un 50% de los interrogados de entre 18 y 24 años.

El problema es que la mayoría de los que tienen menos de 23 años y que integran la mayor parte de los manifestantes prodemocracia en Hong Kong no cumplen los requisitos para obtener el BN(O).