Escucha esta nota aquí

La pandemia tiene arrinconados a los países australes de América Latina, donde ni la política permisiva de Uruguay ni los confinamientos obligatorios de Argentina han impedido que lideren la tasa mundial de mortalidad por covid-19, al igual que su vecino Paraguay.

Quince meses después de que el virus apareció en la región, esos países atraviesan hoy el peor momento de la crisis sanitaria.

“La carga de los servicios, incluyendo para pacientes graves y en unidades de cuidados intensivos, sigue siendo muy alta en la mayoría de los países del Cono Sur”, advirtió Sylvain Aldighieri, gerente de incidente para covid-19 de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

La excepción es Chile, donde se observa “un descenso gradual de los nuevos casos”.

El funcionario alertó sobre la presión que agregará “el inicio de la temporada de invierno austral, que históricamente ha coincidido con la temporada de enfermedades respiratorias agudas”, y exhortó a las autoridades a aplicar y vigilar con rigor las medidas de salud pública.

Con 3,6 millones de habitantes, Uruguay muestra hoy valores “históricos” de ingresos de pacientes covid a cuidados intensivos (CTI).

Para mantener andando la economía, el presidente Luis Lacalle Pou preconiza la “libertad responsable” de los ciudadanos y se ha negado a confinar a la población pese a la presión del gremio médico y sectores de la oposición o la sociedad civil.

Un ritmo intenso de inmunización -28% de la población completamente vacunada y 47% con una dosis- no ha redundado claramente aún en la curva de contagios y muertes, como sí está ocurriendo en Chile.




Hastío en Argentina

El hastío se hace notar en Argentina tras un 2020 de horarios acotados de salida, toques de queda o confinamientos totales, que más recientemente se han alternado con cortos periodos de flexibilización.

El sábado el país empezó nueve días de cuarentena total para enfrentar un nuevo embate, con un nuevo récord de contagios de covid-19 al sumar 41.080 casos en las últimas 24 horas, en tanto que registró 551 muertes y superó los 76.000 decesos desde que se inició la pandemia.

El Ministerio de Salud informó que con los 41.080 casos nuevos, el total de positivos llegó a 3.663.215, en el país de 45 millones de habitantes, una de las más altas tasas del mundo.

Por otro lado, la falta de insumos y vacunas es crítica en Paraguay. El Gobierno de Mario Abdo Benítez extendió un toque de queda nocturno hasta el 7 de junio mientras la movilidad diurna está poco afectada, fundamentalmente con reducción de aforos.

Solo 3% de la población de 7,3 millones está vacunada y las autoridades reconocieron en marzo un 100% de ocupación de los CTI.


Comentarios