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Con una mascarilla y camiseta de tirantes, Helder Canto esquila con mano firme una oveja. Este uruguayo lleva quince años viajando a España para la temporada de esquila, aunque este año la pandemia casi frustra sus planes.

Mes y medio después de lo previsto, por las dificultades de cruzar un mundo atrincherado, un contingente de 250 uruguayos aterrizó el miércoles en un vuelo chárter en Madrid para trabajar hasta julio en decenas de ganaderías españolas, que los esperaban como agua de mayo.

En España "no hay suficientes esquiladores y esto no es como ir a recoger fruta. Si no sabes esquilar, no puedes aprender en dos meses", explica José Morán, el propietario de la empresa de esquila que contrata cada año a Helder. "Si no venían de Uruguay, se perdía todo", añade.

Desde el primer día, Helder y sus compañeros se pusieron manos a la obra. El jueves, pelaron 1.300 ovejas y el viernes por la mañana, otras 750 en una pequeña granja de Villabraz, un municipio de apenas cien habitantes en la norteña provincia de León. 

"Tenemos 60.000 ovejas para pelar hasta el 20 de julio", explica este uruguayo de 38 años del municipio del norte de Uruguay Baltasar Brum, en cuyas calles hay erigido un monumento a la esquila.

En una España todavía sometida a fuertes restricciones de movilidad por la epidemia del coronavirus, que causó en este país casi 27.500 fallecidos, la cuadrilla de Helder debe alojarse en una casa en un pueblo de 70 habitantes y evitar al máximo las salidas y los contactos.

Cuando las fronteras de España se cerraron, impidiendo la llegada de numerosos temporeros que cada año acuden a trabajar al campo español, el temor a perder la temporada cundió entre agricultores y ganaderos, pero también entre estos esquiladores uruguayos.

"Teníamos miedo por dos cosas. Por una parte, porque el dinero hace falta y siempre contamos con esta campaña, pero también por el virus, porque en Uruguay hay pocos casos y teníamos miedo de cogerlo y llevarlo allí", explica Helder Canto.

"Pero hay que salir. Un futbolista para y no tiene problemas, los que nos dedicamos al campo no podemos parar", insiste.

Según José Morán, un buen esquilador puede ganar más de 20.000 euros en su temporada en España. "Vienen porque ganan mucho dinero, pero se lo ganan a base de mucho curro", afirma.



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