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Unas vacaciones en Sicilia se convirtieron en una pesadilla para un grupo de adolescentes inglesas que dieron positivo al coronavirus y llevan casi cuatro semanas en cuarentena, sin final a la vista.

La londinense Rachel Goldsmith, de 18 años, visitaba Palermo con tres amigas a principios de septiembre, cuando tuvieron síntomas y dieron positivo en las pruebas de coronavirus.

Lo que sucedió después deja una moraleja para cualquiera que intente viajar durante una pandemia. 

Las cuatro fueron llevadas en ambulancia a un hotel y puestas en cuarentena en habitaciones separadas hasta que dieran dos resultados negativos consecutivos. 

Una pudo regresar a casa, pero las otras tres han tenido más resultados positivos, pese a no tener síntomas desde el 19 de septiembre. 

"Han pasado casi cuatro semanas, todas nos sentimos bastante deprimidas y luchamos por mantenernos optimistas", explicó Rachel por teléfono a la AFP en Londres.

La adolescente afirma que una mujer en una habitación cercana llora todo el día, que la gente tira cosas por la ventana en aparente protesta y a altas horas de la noche se oye gritos en el pasillo, "lo que puede dar bastante miedo". 

Se queja de la falta de información. "Nos dicen que vamos a hacer una prueba y luego nunca llega. Y si seguimos llamándolos, a menudo nos cuelgan", denuncia.

"Es muy difícil mentalmente, no tenemos idea de cuánto tiempo vamos a estar aquí", lamentó.

Para el padre de Rachel, Andrew Goldsmith, las medidas de cuarentena italianas van demasiado lejos y la exigencia de dos tests negativos consecutivos va contra los consejos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), según la cual se puede salir de la cuarentena a los 10 días si se lleva al menos tres días sin síntomas.

"No podemos interferir en el protocolo sanitario establecido para contener el contagio en tiempos tan delicados", dijo la embajada de Italia en Londres, tras asegurar que transmitió el caso al ministerio de Relaciones Exteriores.