Escucha esta nota aquí



Con Jérémie Lanche corresponsal de RFI en Ginebra

La prisa por vacunarse contra el covid-19 contrasta con el retraso de darse otras vacunas, especialmente entre los más jóvenes. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), 23 millones de niños no recibieron las vacunas básicas el año pasado a causa de la pandemia. Con el riesgo de ver reaparecer epidemias de sarampión o polio.

En el caso de la vacuna DTP3 contra la difteria, el tétanos y la poliomielitis, que sirve como medida de referencia, la OMS constata un descenso de la cobertura de vacunación del 86% al 83%. En concreto, esto significa que 23 millones de niños no han recibido las tres dosis. Es la cifra más alta desde 2009 y afecta a 3,7 millones de niños más que en 2019. Y que 17 millones de ellos ni siquiera han recibido. ‘Es una década de retroceso’, advierte Kate O'Brien, directora del departamento de inmunización de la OMS.

El retroceso se adjudica en gran medida a la pandemia. “Entre las razones del descenso está el miedo de algunas familias que no querían acudir a los centros de salud por temor a contaminarse con covid-19. También está la interrupción de los servicios sanitarios a causa de la pandemia. Porque si se sabe cuándo se interrumpe un servicio, no siempre se sabe cuándo vuelve a funcionar normalmente. Y también está el miedo a trasladarse y violar las medidas de contención”, explica O’Brien.

Pero más allá de la desconfianza que despierta la pandemia, está sobre todo la escasez de materias primas, todas ellas requisadas para la lucha contra el Covid. Esto se puede ver en la India, donde la tasa de cobertura de vacunación ha bajado del 91% al 85%.

También se puede ver en la República Democrática del Congo, donde la vacunación contra el sarampión se ha detenido. La última epidemia allí mató a 8.000 personas, la mayoría niños, entre 2018 y 2020. "En 2021, tenemos el potencial de una catástrofe absoluta", alerta la doctora Kate O'Brien.

Comentarios