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Para miles de mujeres pobres e indígenas peruanas víctimas de las "esterilizaciones forzadas" durante el gobierno de Alberto Fujimori, el inicio del juicio por este cuestionado programa de control de la natalidad les da esperanzas de reparaciones, pero también de que el expresidente les pida perdón.

"Más de 20 años hemos esperado que nos hagan justicia. Yo quiero que nos reconozcan, que nos pidan disculpas a todas las mujeres" esterilizadas bajo amenazas o engaños, dice a la AFP Gloria Basilio Huamán, de 48 años.

Basilio tenía 27 años y vivía en la región de Huánuco cuando, "bajo engaño", le ligaron las trompas de Falopio como parte del Programa Nacional de Salud Reproductiva y Planificación Familiar -en teoría voluntario-, que Fujimori instrumentó en sus últimos cuatro años en el poder.

El exmandatario, de 82 años, cumple una condena de 25 años por crímenes contra la humanidad y corrupción. No asistió a la apertura del juicio penal el lunes, que se hizo en forma virtual por la pandemia, pues no estaba obligado.

Fujimori, que gobernó de 1990 a 2000, y sus colaboradores son acusados de ser "autores mediatos de daños contra la vida y la salud, lesiones graves y violaciones graves de los derechos humanos".

"Jugaron con las vidas y la salud reproductiva de las personas, sin importarles el daño", dijo el fiscal Pablo Espinoza.

Los demás procesados son los exministros de Salud Alejandro Aguinaga, Eduardo Yong Motta y Marino Costa Bauer, y dos exfuncionarios locales.

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