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El Gobierno peruano pidió ayer un voto de confianza al Congreso dominado por la oposición fujimorista y lo instó a aprobar con rapidez sus propuestas de reformas constitucionales destinadas a combatir la corrupción.

El primer ministro, César Villanueva, acompañado por los 17 ministros del gabinete, asistió a una sesión plenaria en el Congreso en la que formalmente pidió el voto de confianza “y la aprobación de los cuatro proyectos de reforma”. Una de las iniciativas fue aprobada el martes. “El país (...) necesita que se aprueben estas reformas para recuperar la confianza de la población” en el sistema político, dijo Villanueva, tres días después de que el presidente peruano, Martín Vizcarra, amenazara con disolver el Congreso.

Tras la advertencia, el Congreso, dominado por el partido de Keiko Fujimori, decidió revertir su postura inicial y respaldar las reformas, lo que augura que responderá positivamente al Ejecutivo.

“La corrupción se ha convertido en uno de los grandes problemas del país”, agregó Villanueva.

El mandatario, quien no acudió a esta sesión parlamentaria porque constitucionalmente correspondía que lo hiciera el primer ministro, dijo a la prensa que el gobierno tiene “toda la confianza en recibir la confianza” del Congreso.

El mismo martes, el Congreso aprobó una de las cuatro reformas propuestas el 28 de julio por Vizcarra -la del sistema de designación y control de jueces-, pero quedan pendientes otras tres netamente políticas. Las reformas pendientes son la prohibición de la reelección de legisladores, la restitución de la bicameralidad del Congreso y la regulación del financiamiento de los partidos políticos.

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