Escucha esta nota aquí

Unos 1.500 millones de musulmanes inician hoy el mes del ayuno del Ramadán, uno de los cinco pilares del islam. Lejos de la creencia del profeta Mahoma, una pequeña minoría fundamentalista armada, vinculada al Estado Islámico (ISIS, en inglés), vuelve a dar un violento golpe militar. 

Esta vez en el pequeño pueblo de Al Adua, en el sur de Egipto, donde un comando acribilló a 28 cristianos coptos que se dirigían en un bus al monasterio de San Samuel a más de 200 km al sur de El Cairo. Numerosos niños y ancianos están entre las víctimas fatales.

Los asaltantes iban a bordo de tres camionetas pick-up cuando abrieron fuego contra el autobús que se dirigía al monasterio de San Samuel, a más de 200 km al sur de la capital, antes de darse a 
la fuga. 

En respuesta, la dictadura egipcia, encabezada por Abdel Fatah Al Sisi, bombardeó anoche campamentos de la milicia en Derna, en el norte de Libia, lo que abrió una escalada bélica de proporciones.

Ofensiva militar
El ataque de ISIS, en la provincia de Minia, coincide con la ofensiva lanzada hace meses por la rama egipcia del Estado Islámico contra la minoría copta en Egipto. 

En los últimos seis meses, ISIS reivindicó atentados suicidas contra dos iglesias coptas en los que murieron 45 personas al norte de El Cairo a comienzos de abril, y otro ataque suicida contra un templo copto en el centro de la capital, que dejó 29 fallecidos en diciembre. 
La organización extremista quiere multiplicar los ataques contra esos cristianos que representan a cerca del 10% de los más de 90 millones de egipcios.  

El atentado en Egipto se produce cuatro días después del ataque perpetrado por un ‘lobo solitario’ vinculado al Estado Islámico en Manchester (Reino Unido) durante un concierto de Ariana Grande, que causó 22 muertos y 59 heridos.
Testigos afirmaron que se habían efectuado 4 bombardeos en esa ciudad, controlada por una milicia próxima a Al Qaeda. 

Un portavoz del Majless Muyahidin Derna, que controla la ciudad, declaró en las redes sociales que se habían producido ocho bombardeos aéreos contra, según él, sitios de civiles únicamente. 

"Egipto no dudará en atacar los campos terroristas, dentro o fuera del país", aseguró por su parte el presidente Abdel Fatah Al Sisi en un mensaje televisado.
La mayor autoridad religiosa de Egipto, Al Azhar, condenó el ataque del viernes, la víspera de que comience el Ramadán.

"El incidente de Minia es inaceptable para los musulmanes y los cristianos y atenta contra la estabilidad de Egipto", declaró el gran imán Ahmed al Tayeb. 
La Iglesia copta pidió "medidas para prevenir los peligros de esos incidentes que empañan la imagen de Egipto".

"El derramamiento de sangre cristiana debe cesar", reaccionó el presidente estadounidense Donald Trump. 
Por su parte, el papa Francisco calificó el acto de "bárbaro" y de "acto de odio insensato", un mes después de haber visitado El Cairo para defender la tolerancia junto al gran imán sunita Al Azhar. 

El G-7 pide a empresas de internet frenar difusión del extremismo islámico
 Los líderes de los siete países más industrializados se unieron en Taormina (Italia) para pedir medidas contra el terrorismo en internet, pese a que no lograron avanzar sobre un tema candente como el cambio climático.
Al término de la primera jornada de reuniones conjuntas y encuentros bilaterales, los líderes de Estados Unidos, Alemania, Francia, Canadá, Italia, Reino Unido y Japón adoptaron una declaración contra el terrorismo tras el atentado del lunes en Manchester, en Inglaterra, que causó la muerte de 22 personas, entre ellos varios niños y adolescentes.
Los líderes del G-7 instaron a las grandes compañías que dominan internet y las redes sociales a un mayor compromiso para eliminar los contenidos extremistas.
"Alentamos a las empresas a actuar con urgencia para desarrollar y compartir nueva tecnología e instrumentos que mejoren la detección automática del contenido que incita a la violencia, y nos comprometemos a apoyar los esfuerzos de las compañías", sostiene el texto promovido por la primera ministra británica Theresa May.
 

Comentarios