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Ignorando la negativa de las autoridades, Yunior García, actor y dramaturgo de 39 años, está dispuesto a manifestarse el 15 de noviembre en Cuba por “el cambio” y “la libertad”, desafiando al Gobierno comunista, que lo acusa de estar manejado por Washington.

Con un aire juvenil y lentes, fuma en el balcón de su departamento en La Coronela, un barrio popular de La Habana. “Tengo que dejarlo”, confiesa preocupado por la escasez de cigarrillos y por su precio astronómico en el mercado negro de la isla, sumida en una profunda crisis económica.

La víspera, la televisión estatal le dedicó un reportaje denunciando la convocatoria a la marcha como una “provocación” y acusándolo de estar apoyado por Estados Unidos “que promueve la desestabilización en Cuba e insta a la intervención militar”.

Tres meses después de las manifestaciones del 11 de julio, el Gobierno dio un rotundo “no” a los organizadores de esta nueva movilización, prevista en siete de quince provincias y destinada especialmente a la liberación de los presos políticos. Pero Yunior García no quiere darse por vencido.

“Marchar es un derecho humano, es un derecho constitucional (...) y por tanto yo el lunes 15 de noviembre voy a salir a manifestarme pacíficamente como habíamos acordado”, asegura, precisando que “es una decisión personal” debido a que no pudo comunicarse con sus compañeros “porque (...) nos cortaron el internet” y hasta el teléfono local.

“Mercenario”

Cuando acudió el martes a recibir la respuesta de las autoridades en La Habana, un pequeño grupo de cubanos lo recibió con carteles en los que podía verse el símbolo del dólar. Una manera de acusarlo de estar pagado por EEUU.

“Me llamaban mercenario (...). Yo les decía, ¿ustedes saben quién me paga o cuánto cobro?, cuando les expliqué que mi único trabajo es con el Estado, que a mí me paga el Consejo de las Artes Escénicas, con quien trabajo, y que mi salario no llega a los 4.000 pesos (166 dólares)”.

Nacido en Holguín (este), Yunior García es conocido desde hace tiempo por sus obras teatrales y sus guiones para televisión y cine.

Pero después del 27 de noviembre de 2020, cuando cientos de artistas manifestaron en reclamo de mayor libertad de expresión, asumió otro papel incluso muy a su pesar: se convirtió en el representante de una nueva generación crítica del Gobierno, que incluye a artistas, periodistas independientes y académicos, la mayoría ajenos a partidos políticos.

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