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La Policía anuló ayer el paro de los choferes contra el bus municipal PumaKatari, en La Paz. Sacó a más de 2.800 efectivos a las calles, garantizó la libre transitabilidad porque intervino y levantó al menos 27 puntos de bloqueo y detuvo a dos manifestantes.

El domingo, un grupo de efectivos reprimió a los choferes que intentaban impedir el inicio de una nueva ruta del bus PumaKatari. Cuatro conductores fueron detenidos por causar destrozos en los vidrios en un bus, el lunes comparecieron ante un juez cautelar y fueron enviados a prisión.

En los últimos años, los uniformados verde olivo no habían intervenido en las movilizaciones de los choferes, y estas siempre fueron contundentes. El lunes, el Gobierno alertó que en esta ocasión iba a utilizar grúas si es que los conductores bloqueaban las calles con sus vehículos.

No fue necesario. El comandante nacional de la Policía, Vladimir Yuri Calderón, informó que se impidió el corte de vías sin necesidad de utilizar agentes químicos. En su labor, los efectivos detuvieron a una persona en estado de ebriedad y a otra que se puso agresiva con la autoridad.

El MAS ha sido muy crítico con la gestión del alcalde Luis Revilla, pero a partir del domingo, el oficialismo ha sido más benévolo.

De hecho, el propio ministro de Comunicación, Manuel Canelas, dijo ese día que la actitud de los choferes en el enfrentamiento había sido “vandálica”.

La diputada paceña Sonia Brito (MAS), implacable denunciante del alcalde en casos como Tersa o Alpacoma, dijo ayer, al referirse a los buses PumaKatari, que “toda medida que se tome desde el Gobierno central, el departamental o los municipales y que vaya en favor del pueblo siempre es positiva, y debería ser respaldada y apoyada”, aunque manifestó que el alcalde debió negociar con el sector. “La violencia es lo censurable, de ninguna manera podemos aceptarla, y eso no se puede repetir”, expresó.

Por su parte, José Luis Bedregal, candidato a diputado por Comunidad Ciudadana, manifestó que no sorprende que el Gobierno salga a defender a este medio de transporte. “Tenemos claro que hubo una evaluación de los asesores extranjeros del MAS que alertaron sobre el error del ataque al alcalde Revilla; la guerra sucia se está reflejando negativamente en sus encuestas y sus grupos focales. Todo eso se ha convertido en un bumerán”. Brito respondió que es un criterio político.

El paro se esfumó al mediodía, después de que el sector se reunió en la plaza del Obelisco, y sus dirigentes acordaron reunirse hoy para definir nuevas medidas, entre las que no se descarta un paro de 48 horas.

El dirigente Rubén Sánchez abrió la posibilidad de una eventual negociación con la Alcaldía, pero con la exigencia de que sus compañeros salgan de la cárcel.Pidieron que se haga una auditoría del PumaKatari, porque el sector sostiene que es subvencionado por la gestión de Revilla.

Dijo que se oponen a las nuevas rutas porque el bus les quitará pasajeros. El dirigente aseveró que ayer los transportistas demostraron que su movilización era pacífica, “no podemos inculcar la violencia. El domingo respondimos a las agresiones de algunas personas”, afirmó.

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