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Un día con buenas y malas para la campaña de Carlos Mesa, presidenciable de Comunidad Ciudadana. Por la mañana, el exmandatario denunció que el Gobierno busca que renuncie a su candidatura al imputar a Ximena Valdivia, la gerente de su campaña, por depósitos hechos a PAT en 2002 y 2003, y por la tarde recibió el apoyo de Samuel Doria Medina y Unidad Nacional, que llamó a votar por Mesa en las elecciones del 20 de octubre. Al final de la tarde ya en Santa Cruz de la Sierra, antes de ir a la Fexpo, se notaba especialmente molesto por la imputación contra Valdivia, aunque valoró la decisión de Doria Medina y aseguró que ganará a Evo Morales en las próximas elecciones.

El respaldo

Luego de una reunión con la cú- pula de su partido, Doria Medina anunció el apoyo a Mesa. El hombre que en octubre renunció a su candidatura luego de tener un pacto con Demócratas para conformar Bolivia Dice No, aseguró que es tiempo de sumar y de pensar en grande la unidad con patriotismo y fijó una agenda común con lo expresado por Mesa: No reelección, desarrollo sostenible, derecho a la salud y empleo y una vida libre de violencia. Doria Medina, al momento de renunciar a su postulación, había anunciado que apoyaría al candidato con mejores opciones de ganar a Morales.

“Queremos convocar al pueblo a sumarnos a una oposición ganadora y democrática”, dijo ayer y consideró que se compite en una cancha dispareja, con un árbitro parcializado (el Tribunal Supremo Electoral), que la democracia transcurre hacia el abismo, y que se murmura de que el MAS tratará de quedarse en el poder de cualquier forma. Desde el mirador de un céntrico hotel cruceño, Mesa se dio tiempo para agradecer el apoyo de Samuel.

“Se trata de una decisión que recibimos con satisfacción. Sabemos la dimensión exacta del desafío que tenemos en democracia y la seguridad de que nosotros representamos los verdaderos valores de la oposición que puede ganarle y de hecho va a ganarle al candidato ilegal”, dijo Mesa.

Desde la vereda del MAS, el apoyo de UN a Mesa es la consumación de la vieja ‘megacoalición’. “Carlos Mesa se alió con Leopoldo Fernández, recibió el apoyo de Manfred Reyes Villa y hoy decide aliarse con Samuel, el mayor privatizador de la década de los 90”, dijo Adriana Salvatierra, presidenta del Senado y candidata a diputada por el oficialismo.

La imputación

Pero lo que tenía molesto a Mesa era la imputación a Ximena Valdivia, su mano derecha y gerente de su campaña.

El domingo, a través de un comunicado, la Fiscalía de La Paz anunció que había emitido una resolución de imputación contra Valdivia por depósitos hechos por la empresa Ítaca a PAT entre 2002 y 2003, cuando ella, Carlos Mesa y dos periodistas más eran socios de la casa televisiva, sin que estos montos salieran de las cuentas de Ítaca.

Para el fiscal Samuel Lima, esto es suficiente para imputarla por legitimación de ganancias ilícitas. En el campo político, se trata de ligar estos depósitos a un supuesto pago de Gonzalo Sánchez de Lozada a Mesa para que sea su acompañante de fórmula en 2002 o al cobro de gastos reservados mientras era vicepresidente, algo que Mesa califica como ‘guerra sucia’. “Tengo una trayectoria transparente y no tengo que dar explicaciones sobre cosas que no he hecho”, dijo ayer.

Sin embargo, el expresidente salió a confrontar con Morales. “Se trata de una confrontación conmigo y el objetivo soy yo. Evo Morales lo que quiere es tirar abajo mi candidatura, desacreditarla y evitar que nosotros lleguemos a la meta.

No se trata de una exfuncionaria de nada, se trata de Ximena Valdivia, miembro de la dirección nacional de CC y gerente de la campaña, lo cual es tratar de romper nuestra columna vertebral, una parte vital de nuestra estructura organizativa”, dijo molesto y mirando a los ojos.

Cuando se le consultó, como él mismo deslizó por la mañana, si el objetivo era hacerlo renunciar a su candidatura, Mesa consideró que es obvio que pretenden quebrarlos para que no puedan seguir adelante, de abrumarlos. Cree que el único camino que tiene el Gobierno para enfrentarlo es la guerra sucia, ya ni siquiera directamente contra él, sino con sus colaboradores.

“Lo han hecho con el alcalde Revilla, lo están haciendo con el gobernador Adrián Oliva y lo están haciendo con la gerente de nuestra campaña”, enumeró.

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